Dedicado a @babochki_lyubov por hacerme la corrección, muchas gracias otra vez ♡
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Un grupo niños reía con diversión y alegría, chillando y hablando todos ellos rodeando a otra persona que se mantenía oculta ya que estando sentada en el suelo los cuerpos de los infantes tapaban su figura no dejándolo a la vista.
Los padres miraban enternecidos la escena, disfrutando de la tranquilidad que les proporcionaba el hecho de que sus hijos estuvieran entretenidos divirtiéndose con aquel joven azabache, sabiendo que estarían seguros bajo su tutela.
Todos adoraban al chico, habían aprendido a hacerlo con el paso de los años, ahora después de todo lo que había sucedido todos estaban arrepentidos por el trato que le habían dado hace años, pero a pesar de sus acciones pasadas el muchacho no les guardaba ningún rencor, provocando sin querer que su arrepentimiento fuera ligeramente más grande.
Desde aquel entonces nadie había vuelto a molestarlo, el azabache era sin duda muy fuerte e intimidante cuando lo veía necesario, pero fuera de esos momentos escasos se comportaba de manera muy dulce y amigable, era difícil no ver su hermosa sonrisa y no ser contagiado por ella.
Las horas pasaron tranquilamente al igual que habían pasado los dos anteriores meses, dentro de unas horas el azabache conseguiría su casa y un mes más tarde acogería a dos pequeños diablillos. Si el joven ojiverde amaba algo con fervor eran los niños, adoraba pasar tiempo con los infantes haciéndolos reír y chillar de pura felicidad, otorgándole una gran dicha que embriagaba su corazón al pasar tiempo con ellos y hacerlos reír.
Los dos pequeños que iba a adoptar eran niños mágicos, tanto por poseer verdadera magia como por sus sorprendentes personalidades, parecía que eran capaces de curar todos los dolores del corazón y el alma, los adoraba, ellos le habían salvado de caer en el más profundo de los abismos y por ello los salvaría de la desolación que vivían en el orfanato donde se encontraban, allí los instructores eran estrictos y no poseían ni la delicadeza ni la gracia que se necesitaba para tratar con niños,aquel era un lugar casi lúgubre en el que no se inspiraba la inocencia que debería poseer gracias a los infantes, detestaba el lugar pero igualmente iba para llevar algo de alegría a los pobres niños que vivían allí.
Estaba decidido a hacer hasta lo imposible para ayudar a todos los pequeños que se encontraran en un estado parecido a aquel, no le gustaba ver la tristeza reflejada en el rostro de los niños, era demasiado blando cuando se trataba de ellos.
Se levantó e hizo una ligera reverencia a los niños despidiéndose de ellos de manera graciosa, tras conseguir mitigar las quejas de los pequeños por su adelantada salida se marchó despidiéndose de los padres con un ligero movimiento de mano y una sonrisa, gestos que fueron correspondidos por los adultos.
Caminó con tranquilidad hasta llegar a su destino, como habitualmente hacía estudió disimuladamente la calle, asegurándose de estar completamente solo y traspasó el muro que lo llevo a otra calle, una calle que desbordaba magia, a paso tranquilo llegó hasta un pequeño restaurante francés que se había trasladado allí hacia tres años, se sentó en la mesa en la que había acordado encontrarse con el abogado que le diría en que términos había acabado su pedido.
Por suerte no tuvo que esperar más de un par de minutos cuando el hombre apareció, su forma de andar desprendía gracia y vestía de manera elegante, sus pasos eran ligeramente cortos y constantes, mostraba seguridad con su postura y también la transmitía, un hombre de negocios en toda su palabra, tenía el cabello de color castaño oscuro, estaba ligeramente rellenito, tanto en la barriga como en la cara pero esos detalles le hacían desprender más confianza hacia los demás, resultaba encantador a la vista.
- Buenas tardes joven, supongo que usted es Harry Potter - su voz era vivaracha.
- Exactamente, encantado de conocerlo - extendió su mano que fue apretada ligeramente por el contrario.
Hablaron con tranquilidad sobre la casa que finalmente se le había permitido heredar antes de tiempo al azabache con la condición de ir a estudiar al colegio de magia y hechicería de Hogwarts, pero ni aunque el infierno se congelará iría allí, no iba a ceder de ninguna manera y así se lo expresó al hombre quien disgustado se marchó para llevar su negativa, ambos sabían que las cosas iban a dejar de ser amistosas.
El azabache no estaba dispuesto a ceder y si debía obligar al ministerio a concederle lo que le pertenecía lo haría.
La batalla comenzó al día siguiente, el ojiverde dio a conocer su situación y la ineptitud del ministerio al no concederle un hogar que en cuestión de meses le pertenecería, en seguida las demandas y quejas llovieron contra el ministerio como una tormenta que mostraba su descontento por la situación de su héroe, familias de distintos lugares y estatus le mandaron cartas al azabache, algunas para mostrarles su desazón con respecto a su situación, otras brindándole apoyo y un hogar si así lo requería, otras personas más extremistas fueron a visitarle ofreciéndole un techo pero la mayoría no eran sinceros, su apoyo para con el héroe subiría su estatus. Todas las propuestas fueron rechazadas amablemente por el azabache.
Una de las visitas más extrañas fue la del matrimonio Malfoy y su primogénito, la familia al completo desbordaba poder, sus modales eran completamente aristocráticos y poseían una belleza deslumbrante, perecía que brillarán y todo.
Se habían mostrado muy interesados en él y su situación, los ojos de ambos adultos brillaron con una codicia extraña al conocerlo y el hijo permaneció muy atento a todo lo que decía y hacía, a decir verdad se había sentido avergonzado con toda la atención que le había brindado la familia Malfoy, sobretodo por el heredero, no sabía cómo tomarse el acercamiento que había provocado el otro chico, jamás se había sentido tan avergonzado y perdido en toda su vida, ni siquiera cuando había sido abandonado por sus familiares, en aquel entonces había sabido a qué atenerse a pesar de su edad pero la situación esta vez había sido completamente diferente, no comprendía nada.
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1019 palabras
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El niño que moría en vida [CANCELADA]
FanfictionLos Dursley no querian a un niño tan problemático y por eso lo abandonaron, recorrieron muchas ciudades en coche hasta llegar a una que consideraron lo suficientemente alejado de ellos y dejaron al niño a su suerte.
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