-Y... -oí carraspear al robot cuando ya casi íbamos a medio camino. No habíamos intercambiado más que nuestros nombres y no volvimos a hablar. Creí sinceramente que teníamos que ahorrar nuestras energías cuando el frío estaba tan intenso como en esta noche. Voltee a ver al chico el cual venia solo con su overol y los brazos al rededor de su cuerpo.- ¿Está muy lejos? -cuestionó mientras se abrazaba a su propio cuerpo.
-Creo que es tiempo de que sepas algo -susurré.- Esa gente puede llegar a ser un poco... mala. -carraspeé desviando mi mirada a la lejanía donde un lugar muy iluminado se divisaba. Jamás me agradecieron por el alumbrado. Resoplé fuerte.- ¿Tienes frío? ¿Los robots sienten frío? -pregunté con un deje de diversión en mis palabras.
Lo vi agachar la mirada, frunciendo el entrecejo al mismo tiempo.- Da la casualidad que somos exactamente iguales a ustedes... así que si, tengo frío. -contestó viéndose más ofendido de lo que imaginé ver algún día a una máquina.
Evité a toda costa reír, pero deje eso para luego. Me detuve para sacarme uno de los tres abrigos que tenía puesto.- Ryeowook -dije haciendo que él y Yoshi detuvieran su caminar al no verme avanzar. Tome el abrigo que me acababa de quitar entre mis manos y me acerqué hacía él poniéndoselo ligeramente en los hombros- No vaya ser que pesques un resfriado robótico -hablé bajo sin poder ocultar la sonrisa de diversión que provocaron mis propias palabras y ya que estábamos lo suficientemente cerca para que me escuchara, preferí no soltar ningún comentario sobre su "mecanicidad", lo admito, esa fue buena. Tuve que morder mi labio para no soltar una fuerte carcajada y saqué el gorro que tenía en mi cabeza para acomodárselo luego a él.
Sus ojos se fijaron en cada una de mis acciones.
Deslice el gorro hacia su cabeza y... Dios mío su cabello, era tan suave. Ahora eran mis ojos los que se detuvieron en los suyos y bajo la luz tenue de la luna y la luz de la ahora no tan lejana ciudadela, pude apreciar a la obra más hermosa que mis ojos hayan visto jamás. Esta máquina, tenía los rasgos tan bien definidos.
Labios rojos tanto como sus pómulos marcados. Sus pestañas largas que cubrían unos bellos globos oculares de color miel.- ¿Como puedes ser tan perfecto? -pregunté frunciendo el ceño y noté como sus mejillas empezaban a tomar más de ese color carmesí que lo caracterizaba ahora ante mi. Dirigí mi mirada hacia el panel de sus emociones y nuevamente estaba en el color morado- ¿Que tipo de materiales usaron para hacerte tan bien definido?
Sentí como me empujó suavemente, perdiendo de inmediato ese color rojizo de las mejillas y el purpura del panel haciéndose de nuevo azul, se apartó de mi y se acomodó el abrigo.- Gracias. -fue lo único que dijo desviándose completamente hacia el camino para proseguir con su caminata. Yoshi me veía expectante con su lengua de fuera.
-¿Acaso dije algo malo? -pregunté al ver como hasta mi perro decidía alejarse de mi y caminar junto a su nuevo amigo.
•••
Luego de una media hora más en la que el robot y mi perro parecieron ignorarme, llegamos hacia el lugar que Ryeowook veía con sumo impacto.
-Woah... -susurró deteniéndose en la entrada. Iba a empezar a caminar cuando mi mano en su brazo.- ¿Que? -habló dirigiendo su mirada de mi mano hasta mi rostro.
-Yo no vivo ahí. -Señalé con un movimiento de cabeza- No es como que... -negué y repase mis labios con mi lengua.- Ven aquí -dije jalándolo solo para que cambiara su dirección, más lo solté cuando empecé a caminar hacia una pequeña casa que se encontraba en las afueras de la Ciudadela, en la entrada del bosque.
Él solo veía el lugar expectante mientras Yoshi se adelantó corriendo hacia la puerta de la casa donde su peluche en forma de rana lo esperaba para ser mordido un poco más.
-¡Lo está hiriendo! -gritó Ryeowook corriendo hacia el peluche para tomarlo en sus manos y caer inconscientemente en una lucha por el poder contra mi perro- ¡Suéltalo Yoshi! -gritó entrando en pánico. El color de su panel tomó un color naranja y yo no pude evitar empezar a reír.- ¡Kyuhyun has algo! -volvió a gritar al ver que el perro no cedía y a mi me daba igual.
Yoshi gruñó juguetonamente mientras tiro con un poco más fuerza de su juguete, lo que provocó que el color naranja de Ryeowook se intensificara haciendo que este soltara el peluche seguido de un grito demasiado femenino para su masculinidad robótica.- ¡Lo va a matar! -habló viéndome con terror.
Reí un poco más antes de acercarme a ellos.- Sentado, sentado -ordené al perro que de inmediato obedeció y soltó su rana al suelo, la cual tomé con un dedo desde una de sus extremidades y se lo mostré al más bajo.- No está vivo, no es un ser vivo, nunca lo fué -sacudí un poco el peluche ante un confundido robot- siempre estará muerto, ¡Es más! -enfaticé- no puede morir. -finalice con una sonrisa cínica.- Es un juguete.
Escuché un ligero "Oh" de parte del chico y tomó el peluche entre sus manos tratando de analizarlo. Lo dejé entretenerse tratando de controlarlo mientras tomaba las llaves de mi chaqueta y abrí el paso hacia dentro de mi pequeño hogar y taller.- Para ser inteligencia artificial no eres muy inteligente. -Susurré entrando dejando mi abrigo en el perchero de la entrada que ya escurría la nieve.
El pequeño me seguía aún con el peluche en sus manos que Yoshi arrebató de sus manos en un momento de descuido y se lo llevó hacia el tapete que estaba cerca de la fogata para jugar y calentarse un poco.
-Solo tengo conocimientos muy básicos de todo... nunca hubo alguien que nos enseñara más. -dijo escaneando el lugar con detenimiento.
Mi casa así como mi hogar era mi taller, habían piezas electrónicas por todo el lugar, especialmente en el escritorio que estaba cerca de la chimenea, justo en la sala, donde un solo sofá hacía conjunto con todo.
Algunos prototipos de cosas que ya estaban terminados descansaban en una repisa. Pequeños autos a control remoto, lámparas que se encendían con movimiento, unas pequeñas radios análogas y cosas que nuestros antepasados dejaron y yo me encargaba de reparar para poder volver más rápido a la vida en la que antes vivía el mundo.
-¿Tu hiciste todo esto? -preguntó acercándose a la repisa para poder ver todo lo que ahí había.
-No ves a nadie más viviendo aquí -contesté entrando a la cocina para poner un poco de agua a calentar.- ¿Viste la iluminación de La Ciudadela? Yo la hice -dije orgulloso poniendo un poco de café en dos tazas.
-Quien diría que cien años después el mundo retrocedería de nuevo a la Edad Media... -susurró tomando un bombillo entre sus manos- Eres como el Nicola Tesla de esta época. -agregó divertido.
Me acerqué de nuevo a él con las tazas de café recién hechas en mis manos.- Lástima que ellos no lo vean de esa manera. -murmuré entregándole una de las dos tazas. Me dirigí al sillón siendo seguido por este que se sentó junto a mi.
-¿Quienes? -preguntó tratando de comprender lo que había en la taza.
-Es solo café -susurré dando un sorbo.- Los líderes de la nueva orden mundial... ¿Por que crees que me tienen aquí, alejado de todo? -dije dándole otro trago al café.
-¿Por qué? -volvió a cuestionar.
-Acércate -dije elevando ambas cejas- Esto es un secreto. -lo vi asentir y se acercó lo suficiente como para que mi nariz rozara con la piel de su oreja- Mi familia fue la que creó las bombas que destruyeron todo.
Se separó lo suficiente de mi haciendo caer su taza al suelo.- Yo... perdón -susurró agachándose a tomar las piezas rotas.
Me encogí de hombros- Todos se asustan igual... -susurré agachando la mirada antes de terminar mi café.
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Sad Machine || Kyuwook
FanfictionUn lugar nuevo para mis ojos, nada es como era antes. Y ahora sé que desde que nos despertaste, dependemos de ti... Yo dependo de ti. •Prohibido hacer o crear cualquier tipo de adaptación sin permiso alguno otorgado por la escritora.•
