Paisaje lunar

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Al paisaje le falta más color con el paso de los días,
se desvanece en grises y sombras que lo cubren.
El tiempo lo fue desgastando.

Aún recuerdo cuando deslumbraba,
cuando las estrellas se posaban en su piel
y la luna brillaba como un faro de esperanza.
Era un lugar lleno de luz, lleno de vida.

Ahora, el paisaje es solo una sombra de lo que fue,
un vacío donde solían danzar los sueños.
Le falta lo que le daba vida,
una luna que iluminaba los pasos
y un chico lunar que la acompañaba.

Él, un reflejo de la misma luna,
cayó de su cielo y se unió a ella,
y juntos caminaban sobre la superficie fría,
como dos almas conectadas por el destino.

Ahora, la luna está sola,
y Marte observa desde lejos.
La chica de Marte ya no encuentra su reflejo
en la tierra desierta del paisaje lunar,
donde los recuerdos se desvanecen con el viento.

Una luna perdida y un chico lunar
que se disolvieron entre los astros,
dejaron atrás un paisaje que ya no brilla,
un paisaje que espera,
que recuerda,
pero que ya no puede volver a ser.

L u n a r i o sDonde viven las historias. Descúbrelo ahora