Era un nuevo año en la universidad y Taehyung, Yeri y Jimin se encontraban en la entrada, platicando sobre las nuevas experiencias que esperaban vivir en ese ciclo que recién comenzaba, lleno de promesas y sorpresas. Minutos después de su pequeño reencuentro, en el que cada uno compartió algo de sus vacaciones, la campana sonó, indicando que era momento de ir a su primera clase. Todos se miraron entre nerviosos y resignados; sabían que a medida que pasaban los años, la universidad se volvía más pesada.
—Espero encontrar al menos un novio. Esta vida de soltero me está haciendo viejo —dijo Taehyung, haciendo un adorable puchero mientras revelaba su única preocupación.
Todos sus amigos sonrieron con ternura.
—¡Kim Taehyung! Esa es tu única preocupación, ¿cierto? —preguntó Jimin, entrecerrando los ojos. Tae soltó una risa avergonzada.
Taehyung no tenía ningún problema en hablar sobre su sexualidad, y menos aún con sus mejores amigos, que lo sabían desde que él mismo la descubrió gracias a un encantador chico que conoció años atrás. Aún recuerda, con calidez en el pecho, lo afortunado que se sintió al confesarlo y no ser juzgado. Al contrario, siempre fue apoyado.
—¡No seas aguafiestas, Jiminie! Tae no es el único que solo tiene ese objetivo —intervino Yeri, mirando de reojo a los atractivos chicos de nuevo ingreso que desfilaban frente a ellos.
—Ugh, seguro este año por fin te animas a hablarle a Jin, ¿verdad? —preguntó Jimin, socarrón, con una sonrisa traviesa.
—Jimin-ah, si tuviera el valor ya lo habría hecho, pero él siempre está con Jungkook y su grupo. Sabes que jamás me gustaría involucrarme con esos —respondió Yeri, rodando los ojos con fastidio mientras miraba sus uñas.
—¿Jeon? Olvídalo. Él jamás se separa de su grupito de chicos malos que solo quieren llamar la atención —añadió Jimin con un tono tenso.
Había escuchado cosas terribles sobre ese chico: que se drogaba, que se juntaba con puro malandro, que era un desgraciado, irresistible... incluso, algunos se atrevían a decir que era un asesino.
Imagínense.
—¡Así como nosotros! —exclamó una voz mientras unos fuertes brazos rodeaban a los tres, haciéndolos sobresaltarse antes de sonreír emocionados.
—¡Baekkie hyung, cuánto tiempo sin verte! —gritó Taehyung, eufórico.
Yeri se arregló el cabello despeinado mientras se alejaba un poco de los dos dramáticos que actuaban como si no se hubieran visto en años.
—¡Qué exagerados! Solo fueron unas vacaciones, par de teatreros —bufó, y Jimin le dio un leve empujoncito en el hombro.
Pero los chicos ni la escucharon. El mayor daba pequeños brinquitos en su lugar mientras tomaba las manos del platinado.
—¡Aww, yo también te extrañé mucho! —gritó él, con sus mejillas sonrojadas y una sonrisa sincera.
Yeri sintió un pequeño nudo en el pecho. Ella sabía muy bien por qué Baek miraba así a Taehyung, con esos ojos que casi lloraban corazoncitos. Sabía por qué sus mejillas se teñían de rojo cada vez que lo tenía cerca.
Aquel pelirrojo llevaba más de seis años enamorado del pequeño platinado de ojos preciosos y sonrisa cuadrada... y todos lo sabían, menos el involucrado.
Desde pequeños habían sido inseparables. Tuvieron la suerte de coincidir en la misma aula desde que Tae ingresó a la escuela. Era fácil notar, si se pasaba tiempo con ellos, que separarlos era imposible: eran distintos, pero al mismo tiempo muy iguales.
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➳ Play with me
FanfictionUn grupo de amigos le propone a Jungkook jugar con el corazón del dulce Taehyung sin pensar en las consecuencias. Todo va conforme al plan, hasta que aquel pelinegro comienza a sentir cosas por el chico de personalidad peculiar y sonrisa encantadora...
