Empezó a sonar una campana que hay en cada una de las habitaciones para despertarnos. Sin ánimos me levanté de la cama y comencé a vestirme, algo típico y nada molesto, una sudadera ya que aún no había empezado a hacer calor, y unos simples pantalones vaqueros.
Al salir de mi habitación en el lado izquierdo donde se iba hacia la cafetería estas horas para desayunar, me encuentro a mi inspector con una chica algo más alta que yo, delgada, un tono de piel moreno y el cabello rubio. El inspector se dirigía a ella con un tono muy molesto y demasiado borde.
Me quedé en el marco de la puerta a escuchar su conversación de tonos espantosos, por lo que llegó a mis oídos era una sobreexplotación hacia la muchacha, no sé qué tipo de relación tienen, o tubo con sus antepasados, pero no es nada bueno.Cuando el inspector termino de gritarle me acerque a ella con la cara algo entristecida. Cada vez que me iba acercando a ella se notaba que tenía moratones y arañazos por su piel.
Le saludé con la mano
—Hola — yo comencé a tener una risa nerviosa por la situación en la que nos encontramos.
—Hola...— susurró despacio mientras miraba al lado opuesto de dónde me encontraba, no había ruido con lo que pude percibir bien lo que lograba decir.
—Oye..., ¿Estás bien? A ver, que si no quieres contarme tampoco que pasa, lo comprendo...— empecé a hablar más rápido de lo normal, pero parecía una situación complicada de llevar.
— oye...
—No, no hace falta contar nada... — puso su mano frente mi cara para que dejase de hablar, pero yo la aparté al momento.
—Oye, no hace falta contar nada vale, pero te iba a preguntar si querías estar conmigo en la cafetería
—Si claro... — cada palabra que decía era fría y mantenía el mismo tono bajo de apenas unos minutos mientras mantenía distancias entre su mirada y la mía.
—Bueno, yo me voy ya, si te quieres venir conmigo adelante, si no, pues luego nos vemos — di un paso hacia delante hasta que escuche sus pasos al lado mío, en ese momento estreche una pequeña sonrisa y fuimos hacia la cafetería de las mañanas.Al entrar todo el mundo miraba raro y murmuraban entre ellos, todas las miradas estaban fijas en... Ella. Yo ignoré esas miradas y murmuros, al igual que ella y nos sentamos en una mesa después de coger un café cada una.
— Por cierto, ¿Cómo te llamas?
—Linsy...
—Linsy, no me suena haber escuchado tu nombre al pasar lista, pero, yo me llamo Mikaela
—Mi nombre no figura en ninguna lista...
—¿Cómo? Eso es imposi...
—Soy hija de un traicionero, por eso no figuro en ninguna lista... Y por eso, mis maltratos... — Al escucharle su voz temblaba y cada vez era más baja y fría que antes. Es la hija de alguien que traicionó, con lo cual sus tratos son de "sirvienta", más bien la tratan como a un muñeco, les maltratan y cada noche, depende de la traición que hizo sus padres, son tantos años de maltrato, o más bien, de como la quieran tratar y aún así no estaría mal visto por nadie, piensan que son héroes por como les hace sufrir sin más, aún que yo opino que son monstruos por hacerles eso ya que ellos no hicieron nada.Terminamos de desayunar y el inspector nos dio la orden de ir al gimnasio, y Linsy así de la nada desapareció.
Nos dirigimos al gimnasio y nos estuvieron explicando cada una de las salas y de cómo funciona cada máquina, todas las funciones que nos darían y básicamente, de todo.
Cuando terminamos la charla explicativa del gimnasio, Edward viene hacia mi.
—¡Hey Mika! — Aparece sin más con una gran sonrisa de oreja a oreja.
—Hola — hago girar los ojos hacia su lado opuesto.
—Escúchame — me puso la mano en el hombro y yo empecé a mirarle con una mirada asesina de, aparta el brazo o te juro que te lo arrancó de cuajo —Tuvimos nuestros altibajos...— ¡¿de que altibajos me hablas?! ¡Si lo único que hablamos fue ayer! —...Y me querría disculpar contigo— deje caer un suspiro y le miré con el rostro lo suficiente frío para que dijera ¡Ni en sueños!
— Ah sí claro te perdono
— Mmm... No te veo muy animada
— Adiós Edward — le despido con la mano con una sonrisa que se nota que es falsa. Salí de la sala de entrenamiento y sin querer me choqué con un niño rico
— Tú, sucia rata de alcantarilla, ten cuidado
— Perdona, no te vayas a romper las uñas
— ¿Perdona?
— Ah, las cuatro horas que estuviste peinandote, no te vayas a despeinar, a mamá no le gustará — me cogió del cuello con el brazo como si fuéramos amigos y me empezó a llevar a un pasillo donde nadie pasaba.
—Ahora ¿qué? ¿Me vas a pegar?
—Claro que no, Mikaela Wezen — apoya su mano en la pared que tengo detrás de mí
— Vaya, pero si saben mi nombre, Zen
— Oh vamos, no te hagas la tonta Wezen, la traidora... — comenzó a acercarse más a mi y a sonreír como un demente
— ¿Traidora?
— Tus padres fueron unos grandes traidores, los mayores traidores, solo que... Se ocultan como ratas que son... Ah no... Qué están muertos... ¡Ah! Pero que fallo, sí, les mato mi padre como un gran héroe — empezó a reírse descontroladamente, hasta que me lancé a él y le di un puñetazo en la mandíbula.
—Wezen... No te la juegues conmigo... — me cruzo la cara dejándomela roja del impacto.
Sé lo que mis padres hicieron, sé que son los mayores traidores, sé que todos les conocen, sé quienes les mató, pero nadie sabe en realidad que pasó.Fui hacia la sala de entrenamiento y empecé a darle golpes al saco de boxeo para quitar toda la hira que llevaba dentro, todas las ganas de partirle la cara a ese hijo de su madre.
Edward que estaba en la sala de entrenamiento me ve, yo sabía hace un rato que me observaba y estaba allí presente, pero de repente se acerca hacia mi.
—Hey, Mika
— Y tú, ¿Qué quieres? — lo dije con un tono borde, no estaba de humor para sonrisitas como la de él.
—Eh, bueno antes sé, que no llegamos a estar bien del todo y, enserio quiero arreglarlo contigo Mikalea
—Mira, justo allí está la puerta — le señalo la puerta con la cabeza
—No, de verdad — Me coge de los dos hombros, que al parecer le daba igual que estuvieran sudados ya que todo mi cuerpo estaba lleno de tanto hacer ejercicio con el saco.
—Mira, no estoy para bromas ahora, de verdad todo bien, arreglado... — Suspiré mirando a otro lado, le dedique una sonrisa y el comenzó un abrazo, yo correspondí apoyando mi cabeza sobre su pecho, necesitaba algún afecto de cariño, y ese fue perfecto.Terminó el día y comenzó la noche, Edward y yo estuvimos hablando un poco hasta irnos cada uno por su lado.
Cuando entré a mi habitación se me olvidó devolverle la chaqueta que me prestó para no resfriarme.
Fui a buscarle pero al verle, le vi en la barandilla metiéndole la lengua hasta el fondo a una chica, en ese momento baje la cabeza y pensé que hay cosas imposibles en las cuales hay que rendirse, me empezó a gustar, sí, pero en verdad la realidad mata cualquier ilusión, y yo me ilusione demasiado pronto.
Fui hacia su habitación y se la dejé colgada del pomo de la puerta.
Llegué con una sonrisa hacia mi habitación de lo incrédula que e sido.
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Starlight
Science FictionHace años luz, pasará una historia que cambiará el mundo. Un caos mundial está a punto de suceder. un caos mental acaba de comenzar, pero ¿ese caos podrá desaparecer? Nada será lo mismo.