Hermoso es mentirle a la propia mentira, mentirle que te empiezo a olvidar.
Engaño a la nostalgia con un poco de fantasía, le miento a la oscuridad con un poco de alcohol.
En los viñedos de tu cuerpo, es añejado el vino de tus ojos
El sol se a puesto en la vieja ciudad
La oscuridad se conserva cautelosa y callada.
Cada mañana despierto mintiendole a la vida.
Cada noche me despido sin decirle la verdad.
Los grillos se ríen de mis mentiras, la ventana sospecha, y él reloj me sentencia a la fantasía.
Mentirle a la mentira no es cuestión de calendario, si no de no caer en la verdad.
