Noventa y Siete

574 44 5
                                        

— No hagas eso — digo dolida.


— ¿Estas loca? ¿por qué me golpeas?

 —¿Que? ¿creíste que me aventaria en tus brazos y seriamos felices?

—Si... — él parecía confundido.  

— Idiota —me pasó las manos por mi rostro verificando que aún no he llorado y para mi sorpresa, no he derramado ni una sola lágrima — Tu lo has dicho, soy una gorda estupida, no querrás estar alguien como yo.

— No, no lo eres..—me corta.

— ¡Si lo soy, maldición! Tu —le señalo — me lo has dicho en tus estúpidas notas.

— Basta, era un imbécil en ese tiempo.  

— Aun sigues siendo un imbécil, no te puedo gustar de un día para otro entiendes.

—Me gustas desde hace tiempo.

— No me hagas sufrir, por favor. — sentí como todo se me derrumbada, ¿Como podía mentirme de esa manera?  

—Perdón Karol, en serio. Perdón por no ver la maravillosa persona que eres.


— Me das asco, Ruggero. — Digo asqueada, sentí como mis mejillas empezaban a humedecerse.

— Lo siento, Karol. —se acerco a mi en un intento de abrazarme pero me paro deteniéndolo.

— No te me acerques. —le digo retrocediendo. —Yo me voy — le digo haciendo un intento de abrir la puerta.

Pero en unos escasos segundos siento como me abraza, su aroma llego a mis fosas nasales y sentí como se detenía todo, olvidando todo lo ocurrido. Me volteo hacia él, aun manteniendo él abrazo. Su cabeza reposa en mi hombro escondiéndose entre mi cabello.  

— Perdóname, Karol.— Y por primera vez, lo oigo derrotado. Como si estuviera a punto de llorar, como si fuera a perder lo mas importante en su vida. 

— Promete que jamas actuaras así— le hago que lo prometa.

— ¿Así como?

— Así como un imbécil.

—Nunca mas actuare así — Dice el.

— ¿Lo prometes? 

— Lo prometo.— Dice besando mi frente.




"Oye Sevilla" AdaptadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora