Capítulo 3: El Rostro Judicial

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CAPÍTULO 3

Hacía frío pero eso no impidió que Mike y Ashely estén jugando en el patio mientras las madres de ambos estaban reunidas en el interior de la casa, tomando café y discutiendo. Una de ellas, una mujer de cabello castaño sujeto con un rodete y ojos celestes estaba esperando en la mesa a la otra madre, una mujer un poco regordeta de cabello rubio y ojos color miel, que llevaba una charola de galletas. La mujer del rodete dijo:

- Aún no lo puedo creer de la seño Mary, lo que le hizo a tu hijito frente a todos.

- Yo menos, toda la vida la consideré la maestra perfecta, ¿qué crees que le pudo haber pasado?

- Eso no importa, Myriam, lo importante es lo que nosotras vamos a hacerle.

- No lo se, Joanna, todo esto pasó muy rápido.

- No importa, debemos actuar cuanto antes, hazme caso, es mi trabajo: si le hacemos una demanda al colegio podremos sacar como mínimo un millón.

Eso último había cambiado la cara de Myriam.

- Ashley tampoco está bien, ¿sabes? – prosiguió Joanna.

- Me imagino.

- Se despierta a la noche gritando sobre la máscara verde que Mary usó cuando enloqueció.

- ¿Por qué crees que usaría eso?

- No lo se, es la mente retorcida de una persona enferma. – dijo entrecerrando los ojos.

Myriam miro el reloj colgado en la pared, eran las 16, luego dirigió su mirada hacia Joanna nuevamente para preguntarle:

- ¿Y que es lo que necesitamos para ganar el juicio?

- Tenemos que asegurarnos de que es evidente que la maestra asesina está mal de la cabeza porque nuestra demanda está dirigida a probar que la escuela no controla a quien contrata.

- Pero eso es imposible Jo, todos adorábamos a Mary, ella se portaba excelentemente con todos nosotros y adoraba a los chicos.

- Si, pero ¿Qué hay de su vida privada? ¿Sabes si tiene pareja o cómo es su casa?

- No, no se nada, solo que vive en Nettaspin Street, una tarde de lluvia la acercamos hasta allá con nuestro auto.

- Bueno, entonces es simple ¿no? Debemos ir hacia allí, la puerta aún debe estar abierta luego de que la apresaran.

- ¿Tú crees que sea buena idea que nos escabullamos ahí y revolvamos sus cosas?

Joanna puso una mirada maliciosa y le dijo:

- ¿Quieres un millón de dólares o no?

En el mismo momento en el que Myriam asentía entró Ashley corriendo y gritando:

- ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Yo también quiero tomar café!

- No Ashley, divina mía, es para adultos. – Dijo eso y le tocó la nariz con su dedo índice.

Mike entró detrás y cerró la puerta. Joanna volvió a mirar a Myriam para que reafirme lo que le había preguntado momentos antes. Myriam se paró y le dijo a Mike:

-Mike, eres un niño grande como para confiar en ti, ¿te molestaría esperarnos con Ashley aquí en la casa mientras su mamá y yo hacemos unos recados?

...

El auto se detuvo frente a una casa pintada de color púrpura, que sería muy bonita si no fuera por el hecho de que la puerta estaba tirada en el suelo, permitiendo que cualquiera pudiera entrar. Joanna sacó de la guantera una linterna y entró primero en la casa. Myriam la siguió temerosa. La casa estaba a oscuras, la luz de la linterna bailo brevemente por la pared de la habitación hasta que iluminó un interruptor de luz, que Joanna presionó. La sala se ilumunó, estaba perfectamente ordenada. Sobre la pared había una enorme biblioteca con libros que abarcaban casi cualquier tema. Joanna se acercó y comenzó a revisarla mientras Myriam se sentó en el sillón y dijo:

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⏰ Última actualización: Jun 20, 2018 ⏰

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