CAPÍTULO 1

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—Buenos días, cariño— Mike habló con voz ronca y removiéndose en la cama

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—Buenos días, cariño— Mike habló con voz ronca y removiéndose en la cama

—Buenos días— abrí los ojos lentamente para que la luz no me lastimara de golpe.

Mi novio y futuro esposo me dió un beso en la frente y se levantó haciéndome a un lado ya que estaba sobre su pecho desnudo. Con solo unos boxers puestos caminó hacía el baño pero se detuvo y me volteó a ver.

—¿No vienes?— con una sonrisa en el rostro me levanté con cuidado de no marearme y lo seguí hasta la regadera.

💌

—¿A qué hora tienes la prueba de traje?— estábamos desayunando huevo con tocino y jugo de naranja en la cocina

—A las 3:00— me contestó viéndome a los ojos seguido de sorber un poco de su jugo y darle un mordisco a su tocino que me quedó un poco quemado—¿Tú vas a hacer algo?

—Voy a ir con Marissa a la prueba de vestido— Marissa es mi mejor amiga desde que tengo memoria y ahora será mi dama de honor para el que debe de ser, mi mejor día.

Me voy a casar, aún no me lo creo, Mike es el hombre que tiene todo lo que alguna mujer quiere y desea. Lo conocí hace cuatro años en la preparatoria, ambos teníamos la misma especialidad y cada cuánto se saltaba sus clases solo para verme, lo sé, todo un bad-boy.
Después me pidió ser su novia, ahora vamos a la misma universidad y dentro de dos semanas será mi esposo para toda la vida.

—¿Quieres que te lleve?

—No es necesario. Ella vendrá a buscarme— asintió y seguimos desayunando nuestro huevo con tocino todo quemado, se lo comió sin rechistar pero era más que obvio que lo odiaba.
Terminamos de desayunar y empezamos a lavar los trastes, que, aunque solo fueran dos vasos y dos platos, teníamos que lavarlos "Un hogar limpio, es un hogar feliz" eso era lo que me decía mi madre antes de mudarme con Mike, la verdad no entiendo que tiene que ver la limpieza con la felicidad pero nunca le dije nada a mi madre por que odiaba pelear con ella.

—Ya dilo— me volteé a verlo, dejó el plato aún con espuma en el fregadero y me miró sin entender

—¿De que hablas?— con un trapo rojo se secó las manos

—Odiaste el desayuno— imité su acción y también me sequé las manos

—Claro que no lo odie— se recargó en la barra de la cocina y me atrajo hacia si poniendo sus manos en mi cadera— Estuvo delicioso— solté una risa y me escondí en su cuello— ¿De que te estas riendo?

—De que se nota que me amas, nadie nunca a comido lo que cocino— me separó un poco de él para poder vernos a los ojos, esos ojos verdes que tanto amo me veían con un brillo especial.

NOTAS DE AMOR |S.M|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora