– Sigo pensando que no es buena idea hacerlo aquí, Ago.
El canario no podía más que rodar los ojos mientras cerraba la puerta de la habitación común.
– Ay... Qué chiquito, ¡que no va a entrar nadie! - Intentó tranquilizar al chico menudo que estaba sentado en su cama. - ¿Quieres que atranque la puerta?
– ¿Se puede? - Abrió mucho los ojos Raoul.
– Eres idiota. - Se rió el moreno.- Todos están con sus cosas. Además... He avisado a Alfred, y supongo que él habrá avisado a Amaia.
– Joder, ¿en serio? Me dijiste que no se lo contaríamos a nadie.
El rubio empezaba a mirar a todos lados y morderse las uñas, hecho un manojo de nervios.
– ¡Cálmate de una vez! - Bufó. - Lo he hecho porque son los únicos que querrían entrar aquí por la tarde.
– Puede entrar cualquiera, en cualquier momento...
– ¿Pero qué te crees, que vamos a practicar toda la tarde? - Levantó una ceja, haciendo que su compañero se levantara y quedara frente a él. - Por Dios Raoul, es un beso. Serán unos minutos, ni que fuésemos a enrollarnos.
– Pues claro que no. - Aceptó el catalán, mirando los bellos colores de sus zapatillas de deporte.
– Pues ya está. Relájate, que pareces un crío con tanta excusa.
Dicho esto, se acercó al chico, apoyando sus manos en los hombros contrarios. Sin resultado positivo, ya que el otro se echó hacia atrás con los ojos muy abiertos.
– ¿Ya estamos otra vez? Pero si ayer en clase, con los Javis, me besaste tú.
– No es lo mismo... Aquí estamos solos.
– No te voy a comer. - Sonrió pícaramente Agoney. - Ni que quisiera vaya.
– Qué gracioso él. - Se mordió una sonrisa. - Yo tampoco quiero ¿eh? Pero no creo que fuese tan raro que te...
– Qué. - El del tupé bicolor no entendía nada.
– Que te gustase.
– ¿Que me gustes? - Otra vez esa ceja exageradamente levantada.
– Un poquito. - Se sonrojó el de pelo dorado, ladeando la cabeza.
– Un poquito dice. ¿Pero tú qué te crees que eres? Porque me gusten los tíos no significa que me gusten todos. Pensar así es súper homóf...
– No. - Le cortó en seco Raoul, visiblemente enfadado.- Yo no he dicho eso. Estoy hablando de mí. - Se relajó un poco.- Los demás... Por mi como si te gusta media academia o no te gusta nadie.
– Bueno. Entonces, según tú, ¿por qué tendrías que gustarme?
– No lo sé. ¿No te parece raro besar a alguien que no te gusta? - Bajó la voz el rubio.
– Tú ya lo hiciste, porque te obligaron.
– No es lo mismo. - Frunció los morros rubio.
– A ver, ¿por qué no? - Ahora tenía curiosidad.
– Porque no.
– Bueno, pues si no quieres besar a alguien que no te gusta, no lo hacemos y punto.
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Make me (cry) [RAGONEY]
Fanfic" - ¿Es cierto que ensayaron muchas veces el beso final de Manos Vacías? ... ¡Sí! - ¿Se ensayó más de la cuenta? "