Vacío e Oscuridad

534 30 1
                                    

Le dolía todo el cuerpo y se sentía mareado, pero por más de que intentase enfocar la vista no lograba ver nada claramente.

¿Donde estaba?

¿Que hacía ahí?

Y muchas otras preguntas le vinieron a la mente, una vez sus ojos lograrán acostumbrarse miro a su alrededor.
No lograba reconocer el lugar, había muchas camas vacías y el lugar parecía que no fue utilizado hace mucho tiempo, lo cual se distinguía más por las paredes sucias y desgarradas.
Salto de la cama a pesar del dolor y al tocar el suelo cayó.

Literalmente cayó, el suelo se abrió partiéndose en mil pedazos. No pudo hacer nada para evitar caer, cerró los ojos con fuerza esperando el final de la caída, pero nunca llegó.

Pero no lo asustó más que el hecho de que sentía y sabía que aún seguía cayendo, muy pero muy lentamente abrió los ojos solo para encontrarse en el vacío en la oscuridad cayendo sin poder detenerse.

A pesar de que no veía nada con lo que pudiera sujetarse, estiró sus brazos hacia todas direcciones con la esperanza de tocar algo que lo ayudará a detenerse. Lo cual es inútil, cada vez que estiraba sus brazos podía sentir el aire que le golpea la cara y todo el cuerpo, su cuerpo que responde a la atracción de la caída en busca de un suelo que lo mantuviese firme.

No supo cuanto tiempo estuvo cayendo pero de un momento a otro el vacío desapareció.

Y reapareció en una calle en llamas, gritos surgían en todas las direcciones, sombras de personas corriendo en todas las direcciones.

Un estruendo se escuchó opacando todo lo demás, los gritos pararon, las sombras se detuvieron el mismo fuego dejo de moverse todo se congeló.
Por más que intentará hablar, gritar, moverme no podía. Mí cuerpo se congeló al igual que las sombras a mí alrededor, otro estruendo se escuchó y todo volvió a cobrar vida una vez más.

Sin saber porque dirigió su vista al cielo y ahí permaneció sin poder creer lo que veía.

-¡¡NOOOOOOOOOO!!

Ese grito lo asustó, a comparación de antes si se pudo mover pero está vez en contra de su voluntad, su cuerpo se dirigió a la fuente del grito.
Todo a su alrededor ardía, todo estaba en ruinas pero eso no lo asustó tanto como las sombras inmóviles en el suelo y el sabía que esas sombras son personas... Personas muertas.

A pesar de eso su cuerpo seguio corriendo en busca de la persona que grito, podía sentir desesperación y miedo.

Su desesperación y miedo

Sentía su cuerpo cansado pero nosé detuvo en ningún momento, miro hacia todos lados pero no lograba encontrar lo que buscaba, quería detenerse, le parecía tonto buscar a alguien en medió de todos esos escombros, de todas esas personas muertas y en medio de las llamas. Las calles ya no parecía calles a causa de toda esa destrucción, solo había derrumbes por todos lados.

Su cuerpo se siguió moviendo, más de una vez pudo sentir su carne arder a causa de las llamas, no importa a donde mirase solo había fuego y muerte.
Tropezó con unos escombros, sus piernas y brazos palpitan del dolor, un dolor insoportable.

Quería detenerse, DEBÍA DETENERSE

Su cuerpo no respondió a su pedido y siguió corriendo, hasta que al fin se detuvo para caer de rodillas y su mirada fija en dos sombras a lo lejos.
Una grande y otra más pequeña, la primera sombra sostenía en sus brazos a la más pequeña con fuerza y por lo que podía escuchar repetía una y otra vez la misma palabra No.
La más pequeña parecía inmóvil y sin vida, sintió miedo un miedo que no creyó capaz de sentir.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Oct 05, 2018 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

La luz de mi oscuridadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora