Tomé la pequeña caja y la introduje en mi mochila.
Sequé las pequeñas gotas que se habían escapado de mis ojos y sonreí viendo el delgado cuerpo de Peter.
Él me devolvió el gesto y habló:
—No olvides mi libro.
Miré hacia la lápida de Elliot y retiré el libro de Peter de sobre ella.
Quité las flores marchitas que algunos de sus compañeros de la universidad le habían dejado hace aproximadamente... Dos meses.
Hace dos meses murió.
Por una descarada bacteria en la sangre.
Guardé el libro de Peter y lo ayudé a cruzar el cementerio.
Habían muchas piedras y no quería que se atascara o algo así.
A lo largo visualicé el coche de mi tía.
Ahora vivía con mi tía, después de tantos días grises.
Después de Elliot todo cambió.
No volví a teñir mi pelo ni pensaba hacerlo.
Seguía usando vestidos cada vez que podía.
Salía a pasear al perro de Peter con él contándome sobre sus libros favoritos o sobre el último libro leído.
Escribía poemas para leerle a Elliot y leía sus cartas todos los días.
Lo olvidaría cuando conociera al amor de mi vida.
Eso me dijo él que hiciera.
Pero él era el amor de mi vida.
O tal vez sólo... ¿Mi primer amor?
Llegamos al auto y partimos nuestro viaje.
Peter, mi tía y yo, iríamos al teatro.
Cada semana íbamos a los lugares favoritos de Elliot.
A nuestros lugares favoritos.
Antes de Elliot no sabía leer.
Antes de Elliot no sabía escribir.
Elliot volaba sin necesidad de tener un cielo, sin necesidad de tener alas.
Elliot.
¿Porqué te tuve cuando ya te ibas?
Diría que siempre lo tuve.
Pero nunca como siempre quise.
¿Porqué el amor duele?
Lo odié.
Lo odié porque justo cuando tenía claros mis sentimientos, él se iba a ir.
Y se fué.
Lloré por dos meses, y aún lo hago.
Lloré por mi mejor amigo.
Por mi primer amor y hasta el momento mi verdadero.
Su muerte le afectó a Peter.
Ya no quería comer ni hablar con nadie que no fuera yo.
Elliot era su único amigo más íntimo.
El único que se dedicó a explorar con él.
Elliot no era el tipo de chico que se interesaba en cada chica linda que veía en la calle.
No era el tipo de chico con facilidad de habla o el chico que reprobaba todas las materias.
Él era... Elliot.
Elliot siempre trató de hacer las cosas bien.
Cuando caía, se levantaba más fuerte.
Siempre estuvo dispuesto a ayudarme a mi y a Peter.
A pesar de las peleas que habían en mi casa, cuando estaba con él, sólo podía pensar e imaginarme cada una de las asombrosas historias que me contaba, cada chiste, cada asaña...
Antes de Elliot todos éramos infelices fingiendo felicidad.
Y creo que eso era lo bueno, nos transmitía felicidad cuando en realidad la mayor parte del tiempo no lo éramos.
Elliot se volvió un concepto.
Amor y odio.
Vida y muerte.
Antes de la muerte todos éramos infelices fingiendo felicidad.
Antes del amor no sabía leer.
Antes del amor no sabía escribir.
En todos sus cuadernos estaba mi nombre.
En todos ellos había un nombre escrito mientras el responsable estaba enamorado.
Nunca llegaremos en el momento exacto.
Todos somos impuntuales.
Todos somos ciegos caminando voluntariamente hacia un abismo.
Y sólo alguien con vista nos puede salvar.
Elliot esperó a que yo lo salvara.
Mientras yo también esperé que él me salvara.
Pero todo pasa.
Todo se va.
Todo se olvida.
Todo sigue, para luego irse.
Todo termina.
Así como su vida junto a la mía.
______Fin________
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Antes De Elliot ©
RomansElliot Cooper me enseñó a leer y a escribir. Elliot me enseñó que se puede perdonar, pero no olvidar. Elliot me dio todo lo que quise, pero lo perdí antes de darme cuenta de que lo tenía. Elliot volaba sin necesidad de tener un cielo, sin necesidad ...
