Cuando Kirishima Eijirou se siente atraído por el chico más cool, inteligente y sobre todo atractivo del colegio; no duda en empezar un proyecto con sus pensamientos y una libreta vieja que encontró en su habitación. A su vez buscará la manera de ac...
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No estoy muy seguro de como escribir esto, así que primero necesito ordenar mis ideas.
Pasaron alrededor de 10 minutos donde sólo vi la hoja en blanco, pero ya se cómo continuar.
Cuando llegue a su casa nadie abrió en los primeros intentos con el timbre, creía que tal vez no había alguien en casa, así que iba a marcharme cuando sonó el cerrojo de la puerta y salió un desalineado Bakugou con lo que parecía ser su pijama y una mirada cansada.
—¿Qué haces aquí?
Primeramente, me alegre de verlo y por el hecho de que me había hablado finalmente después de tantos días, pero mi alegría duro poco al notar que aquel Bakugou se veía muy cansado y que desde donde estaba parecía sudar a pesar de que el día estuviese fresco.
—¿Estas bien?, ¿acaso tienes fiebre?
Bakugou asintió de mala gana, y se apartó de la puerta indicándome que podía pasar, lo hice sin pensármelo mucho. Como era costumbre sus padres no se encontraban en casa a esas horas.
Saque de mi mochila las hojas que antes me había dado Midoriya y mis propios apuntes de clases. Él los tomo y les dio un vistazo rápido, se veía realmente cansado así que pensé que era absurdo que en su estado se pusiese a copiar los apuntes e hiciese la tarea de clases.
—Gracias menciono.
Ahora podía verlo con mayor claridad, tenia los pómulos rojos y su respiración era un tanto agitada, definitivamente tenía fiebre.
—¿Estas bien?
Le vi asentir.
—Si es todo por lo que has venido puedes irte ya, te devolveré los apuntes mañana.
Estaba dispuesto a irme porque la situación aún se sentía algo tensa y estaba claro que Bakugou no me quería ahí. Camino hasta la entrada para despedirme o asegurarse de que me fuera, pero al hacerlo casi se desploma contra el suelo, le sostuve antes de que eso pasara.
—Esta claro que no estás bien, déjame ayudrate.
—Estoy bien, no es necesaria tu ayuda.
—Aunque no quieras me quedare para asegurarme que estés bien —mencione tajante para no darle oportunidad de oponerse. Al final no menciono nada, estaba disgustado.
Logre que se apoyara de mí, coloque su brazo por detrás de mi cuello mientras lo tomaba con el brazo por el costado, subimos cuidadosamente las escaleras hasta llegar a su recamara. Estaba aseguro que en cualquier momento se desmayaría.
Lo coloque sobre su cama, tome el paño húmedo que estaba en su buro y lo coloque en su frente, realmente parecía estar mal.
—¿Has tomado medicina?
Menciono que lo había hecho en la mañana, Sali momentáneamente de su habitación en busca de un vaso de agua, cuando regrese le obligue tomar nuevamente el medicamento. Bebió todo el contenido del vaso.
—Odio esto —menciono al par de minutos.
—Yo también detesto los resfriados, son de lo peor —mencione sonriendo en su dirección, el me miro, pero no supe interpretar su mirada.
—No me refiero al resfriado.
—¿Entonces a qué?
Se quedo callado unos instantes, tenia los ojos cerrados y creí que era porque se había quedado dormido, fue error mío pensar eso.
—Odio verme débil frente a los demás.
Me sorprendió escuchar eso, me sorprendió la sinceridad que uso al mencionarlo.
Le mire directamente del suelo donde estaba sentado, me acerque un poco a él hasta quedar a su altura.
—Eres la persona mas fuerte que he conocido y ni un resfriado o cualquier otra cosa me hará cambiar de parecer. Así que frente a mi no temas mostrar esa parte de ti.
Bakugou me miro sorprendido y se removió un tanto incomodo entre las mantas. Me acerque un poco mas a el porque haberlo tenido lejos le estaba cobrando factura a mis emociones y ahora lo único que quería hacer era estar junto a el y asegurarme que estuviese bien.
—Eres un idiota Kirishima.
—¿Por qué?
—Por estar aquí, aunque haya estado ignorándote.
—Creí que me odiabas.
—Jamás podría odiarte.
El Bakugou sincero hacía que mi corazón palpitara con fuerza, sabia cuán difícil era de tratar o cuanto saber lo que realmente pensaba, pero sentía que en aquel momento aquello era diferente, que yo era el único que lo entendía y fue gracias a eso que comprendí lo que sentía.
Me recline sobre él, no le di tiempo a que protestara o siquiera se negara, simplemente lo bese porque sabia que si no era yo el no sería quien daría el primer paso. El roce fue caliente y hasta un punto húmedo, no me detuve y él tampoco, me aventuré a tomar su mejilla, pareció molestarle un poco. Tomó mi cabello con fuerza y me separo de sus labios. No me queje.
No se en que momento del beso paso, pero ambos estábamos sentados sobre su cama con nuestros rostros muy cerca del otro, podía sentir su respiración agitada sobre mi piel, me incline un poco tratando de besarle de nuevo. Fue un simple roce y aun así sentí la electricidad recorrer mi cuerpo. Abrió sus labios, pero no era para profundizar el beso, quería decir algo. Temí lo que vendría a continuación.
—Estaba confundido —dijo en un ronco sonido.
Nos miramos directamente a los ojos, frente con frente, me deje llevar por su intensa mirada.
—Lo sé —fue todo lo que dije antes de que me besara.
Atentamente el ya no tan amigo de Katsuki Bakugou.
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Les pido seriamente disculpas por tanta demora y por actualizar casi después de un mes pero me justifico porque la verdad he estado atascada de trabajo la proyectos y mil cosas más. Es difícil ser universitario UuU como sea hasta aquí el capítulo, un tanto corto lo sé pero el siguiente es el último y está algo largo así que lo compensa un poco. Espero les haya gustado y dejen sus comentarios.