CAPÍTULO 4: TARDE O TEMPRANO TENIA QUE PASAR

47 7 7
                                        

Aquel lunes de finales del mes de Noviembre las miradas estaban puestas en mí

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Aquel lunes de finales del mes de Noviembre las miradas estaban puestas en mí. La llegada al centro junto a Lena supuso un sinfín de miradas y cotilleos por parte de los numerosos alumnos del instituto. No los culpaba por ello, pues tras mi rotura con Kevin hacía ya un mes había hecho que me aislara, permaneciendo en un rincón solitario y gris. Estaba feliz de haber recuperado el contacto con Lena y Jake, pues estos me habían sacado de la oscuridad en la que me había sumergido.
Cuando me adentré en mi aula dispuesta a ver a Jake de nuevo, observé que no había venido. Era muy raro que Jake faltase. Él era el rey de la asistencia, el que solo faltaba en caso de enfermedad según había escuchado. Me sentí culpable al instante, al imaginarme que si estaba enfermo era por mi culpa. Poco después de despedirnos el día anterior había empezado a llover. Aquella lluvia podía haber provocado que enfermase al mojarse. Fuese como fuese, decidí visitarlo al finalizar las clases y la academia para ver cómo se encontraba y llevarle los apuntes. Aquello era lo mínimo que podía hacer por él.
Las clases comenzaron, y por primera vez en vida se me hicieron eternas. Deseaba que Jake estuviese conmigo para poder hablar o picarnos. Es increíble como en tan sólo un día Jake había hecho que lo hechase de menos a pesar de que durante todo un mes había soportado el hecho de estar sola.
-Me muero de sueño. La maratón que hicimos ayer de comedias se alargó demasiado. Necesito dormir mis 8 horas diarias por lo menos.
-Pero no me dirás que no mereció la pena retomar ese viejo hábito.-Contesté al tiempo que tomaba un pequeño sorbo de mi café.
-Eso sin duda, pero ahora tengo ojos de mapache que no cubre ni el maquillaje. Además tú te tomas un café y listo ¿Pero qué pasa conmigo? Sabes que no me agrada el café demasiado.
-Siempre puedo lanzártelo a la cara.
-Que graciosa. Cambiando de tema. ¿Has visto al chico nuevo?
-No. Ni siquiera sabía que había un chico nuevo.
-Pues el sin embargo sí que se ha percatado de tu presencia. No te ha quitado el ojo de encima desde que entramos a la biblioteca. Creo que le gustas.
-Por dios Lena ¿Cómo voy a gustarle? No me conoce.
-Pues preséntate.
-Lena ya sabes cómo acabó la última vez que hicimos esto. Además ahora mismo no estoy preparada para tener algo con alguien.
-Pues es una pena porque es un yogurin y te lo digo yo que soy del otro bando.-Chasqueé mi lengua exasperada.-Es medianamente alto, ojos verdes profundos y soñadores, pelo castaño oscuro peinado hacia un lado.
-Lena para por favor. No quiero saber de chicos durante un tiempo.
-Está bien.-Al final seguimos con nuestras tareas en la biblioteca hasta que se terminó el descanso. Luego cada una se fue a sus clases. Mi gran sorpresa fue que al parecer el chico nuevo estaba en mi clase de biología avanzada. Noté como me miraba nada más entrar por la puerta. Me senté en mi asiento, que estaba justo delante del que él ocupaba, esperando a que la clase comenzase. Durante las tres horas siguientes noté su mirada fija en mi espalda, al tiempo que las demás chicas fijaban su vista en él descaradamente. Había que reconocer que era atractivo, y él misterio que lo envolvía lo hacía aún más. Al terminar las clases salí del recinto escolar para dirigirme al patio a esperar por Lena. Estaba sentada en uno de los bancos con los cascos puestos, cuándo noté una mano sobre mi hombro. Me quité los cascos y me giré para decirle, a Lena que ya era hora de que saliese, pero a quién tenía delante era a otra persona.

EternityDonde viven las historias. Descúbrelo ahora