Capítulo 11: Hola Lightice

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Por fin el avión ha aterrizado en Lightice

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Por fin el avión ha aterrizado en Lightice. Mi sueño de ver una aurora boreal y conocer el lugar en donde mis padres se enamoraron está a punto de cumplirse. Tan pronto baje del avión sentí el intenso frío sobre mi cara; pero este no me molestó en absoluto, sino que me sacó una sonrisa de oreja a oreja.

La nieve caía en forma de pequeños copos de nieve perfectos que cubrían todas las calles, adornadas con miles de luces navideñas de colores que se reflejaban sobre esta, dándole al hermoso paisaje que tenía enfrente un aspecto todavía más mágico.

Cogimos un taxi que nos llevó al hotel situado justo en el mismo centro de la ciudad, en donde dejamos nuestras cosas y nos reunimos con los padres de Jake y Dafne.

-Aria, venga date prisa y lleva tus cosas a tú habitación. Ya tendrás tiempo de ponerte al día con Jake-Dijo mi padre, interrumpiendo el enorme abrazo que le di a Jake tan pronto lo vi.-Tenemos muchas cosas programadas que ver y cada segundo cuenta y cada minuto que pasa es oro.

-Señores y señoras les presento a mi marido, el guía turístico que tiene todo organizado a detalle. Si tenéis que ir al baño corred ahora, no vaya ha ser que luego no os deje.-Todos nos echamos a reír ante el comentario de mi madre, que hizo que mi padre se pusiese rojo.

Subí en el ascensor hacia mi habitación, la cual tenia vistas hacia el gran árbol de navidad que se encontraba situado en el medio de la gran plaza. Desde la ventana podía observar como varios niños jugaban con la nieve, o como los adultos cantaban villancicos de Navidad. Dejé la maleta en la habitación, y a continuación baje para reencontrarme de nuevo con mis padres y con los padres de Jake y Dafne.

-¿Estáis preparados? Tengo todo preparado en esta agenda. Disponemos de 3 días para ver todo y vamos a empezar por la ciudad. Visitaremos primero la gran plaza, y luego bajaremos hasta el puerto pesquero en donde comeremos, para a continuación visitar el Faro de la esperanza que se alza a 200 metros sobre el mar. Mañana asistiremos a la misa de Fin de año en la Catedral de Lightice, visitaremos el mercado navideño, el Glaciar del Tridente de Poseidón y su gran catarata, así como los Géiseres del Infierno y la noche la pasaremos en las Termas resplandecientes, en donde podremos ver las auroras boreales y celebrar todos juntos la entrada del año nuevo. Para el último día he dejado la visita a la casa de Papa Noel para que Dafne pueda verla. Como veis son muchas cosas que ver y disponemos del tiempo justo.

-Y acabas de perder parte de ese tiempo soltándonos tu guía papá. Debemos darnos prisa, el tiempo es oro ¿No?-Le pregunté, guiñándole un ojo.

Al final, todos juntos, nos dirigimos a la gran plaza, en donde contemplamos el inmenso árbol de Navidad adornado con gran cantidad de luces, al tiempo que oíamos al coro de la ciudad cantar villancicos. La Navidad se sentía, se respiraba por todos los rincones. Nos hicimos incontables fotos frente al árbol. Mi preferida a día de hoy, de esas, es una en la que Jake me está quitando un copo de nieve del pelo, dado que muestra una total ternura. A continuación, nos adentramos por las estrechas calles de la ciudad, dirección al Barrio pesquero, en donde nos encontramos con gran cantidad de marineros y pesqueros que nos saludaban nada más pasar frente a ellos. Terminamos en un restaurante familiar y acogedor en donde probamos la especialidad de la zona, rodaballo al ajo negro. Los dueños del local, resultaron ser muy amables, pues nos contaron innumerables leyendas de la zona. Mi preferida fue la que cito a continuación.

Hace unos 150 años atrás, lo que hoy conocemos como el Lago de los enamorados no existía para nadie, dado que desconocíamos su existencia. Cierto día una hermosa pareja, paseando por la zona lo descubrió por pura casualidad. En ese mismo lago, el joven le prometió amor eterno a su amada, comprometiéndose con ella. Un amor correspondido. Ambos se fundieron en un beso, un beso de amor puro. La gente de la ciudad dice que su amor duró para siempre, y que nunca habían visto a una pareja tan entregada como ellos. Por eso hoy en día se le conoce como el lago de los enamorados.

-Es una historia muy hermosa no creéis chicos. Deberías ir y jurar vuestro amor.-No pude evitar atragantarme con el pescado ante el comentario de la dueña que iba dirigido a Jake y a mi.

-En realidad son amigos-Intervino el padre de Jake.

-Oh, vaya lo siento. Pensé que eráis pareja, es que se os ve tan bien juntos. Disculpadme.

-No pasa nada. Jake y yo somos muy buenos amigos, como hermanos-Comenté

Al finalizar la comida, salimos del local camino al Faro de la Esperanza. Para llegar a el tuvimos que coger un funicular. Nuestros padres junto con Dafne se subieron en uno, mientras que Jake y yo nos subimos en otro.

-Te he traído el maquillaje para taparte esas ojeras de oso panda- Le comenté a Jake enseñándole mi pequeño kit de maquillaje, que tenía guardada en mi mochila.

-Y yo he traído café; pero no se lo digas a mi madre o lo querrá para ella sola todo.-Dijo Jake sacándose un termo de su mochila y dos vasos de plástico- Por las ojeras de oso panda.

-Por las ojeras de oso panda Bigfoot-Respondí chocando mi vaso con el suyo. El dulce café bajando por mi garganta hizo que volviese a entrar en calor, sacándome un pequeño escalofrío.

-¿Tienes frío?-Me preguntó Jake, agarrándome las manos y frotándolas sobre las suyas.-¿Mejor así?

-Si. Gracias. Los guantes no consiguen sacarme de todo el frío. 

-Manos frías amores todos los días, manos calientes amores ausentes.

-Pues de amor precisamente ando algo escasa.

-No pierdas la fe nunca Aria. Quizás en el lago de los enamorados encuentres a tu verdadero amor.

-Puede. Estamos llegando, ya veo el faro. Es mejor que guardes el termo antes de que lo vea tú madre.-A continuación guardaste el termo y los dos juntos bajamos del funicular.

Nos encontramos frente a frente con el faro y con el mar embravecido, que batía con fuerza sobre el acantilado. Entramos en este y subimos a lo más alto en donde se encontraba un señor bajo y algo regordecho de pelo grisáceo. Nos saludó a todos y nos dio las gracias por haberlo contratado. En principio Jake y yo nos mostramos confusos, pues un faro es algo que puedes ver sin ayuda; sin embargo un observatorio no. 

El faro, no era un simple faro en si; sino también un observatorio desde el cual contemplar el inmenso cielo estrellado y las constelaciones. Nos sentamos todos en unos pequeños sofás en donde terminamos el día observando el inmsenso cielo estrellado, que me enseñó lo bello que puede llegar a ser nuestro mundo y lo pequeños que somos en comparación a este.

 Nos sentamos todos en unos pequeños sofás en donde terminamos el día observando el inmsenso cielo estrellado, que me enseñó lo bello que puede llegar a ser nuestro mundo y lo pequeños que somos en comparación a este

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