Una puerta que se abre, unas delgadas piernas apenas cubiertas por una falda aparecen, una caminata tímida dada por esas piernas, el aroma a flores, unos ojos que no se atrevían a mantener el contacto visual más que con el suelo. La chica nueva estaba junto a la directora, quien la presentó ante todo el salón de clases. Ella se removía inquieta, mordía su labio inferior con fuerza, intentaba bajar su falta en un gesto de nerviosismo. Era tímida e inocente, podía notarlo a kilómetros.
—Preséntate con tu nueva clase, por favor —le pidió amablemente la directora. Ella tragó con fuerza y respiró hondo antes de alzar la mirada. Sonreí ladino ante esto. Ella era realmente tierna.
—Seo... Saiko... —dijo apenas audible, en un susurro nervioso. Su nombre pareció grabarse en mi memoria en aquél momento, y su rostro se impregnó en mis retinas. Saiko era bellísima... Jamás había visto a alguien como ella, su aura desprendía una sensación angelical impresionante.
El grupo entero la saludamos con cortesía y aquello provocó que sus mejillas se encendieran con un rojo intenso, y nos dedicó una ligera reverencia mientras masticaba su labio inferior y una sonrisa casi imperceptible se le escapaba. Maldita sea... Ella era adorable. Ese gesto suyo me hizo sonreír también. La seguí con la mirada disimuladamente mientras se dirigía a su asiento, a la izquierda, junto a una de las ventanas. Yo estaba del lado opuesto, a la derecha, en la parte trasera. Un toque en mi hombro me distrajo de observar a la chica nueva. Giré mi cabeza apenas, encontrándome con la sonrisa pícara de TaeHyung.
—Mía —sentenció con una enorme sonrisa adornando sus facciones, a lo cual reí y negué con la cabeza.
No le discutí. Sabía que él fallaría en intentar algo con alguien como ella. Él era extrovertido y demasiado animado, completamente lo opuesto a lo que nos estaba entregando la bonita Seo Saiko. Aún así sabía que no se rendiría y posiblemente planearía algo astuto para llamar la atención de ella. Yo esperaría para verlo siendo rechazado. Por mi parte, intentar algo estaba algo lejos de mis planes. Sabía con certeza que frente a ella sería un tonto que apenas podría formular una oración. Pero aún así, había esperado conversar con ella alguna vez.
Pero lastimosamente, mis esperanzas se fueron esfumando al notar que Saiko no estaba haciendo ningún avance con nosotros. Durante el segundo día después de su llegada, seguía sin hablarle a nadie. Cada vez que el grupo más sociable de chicas se preparaba para invadir su espacio personal y llenarla de preguntas y una amabilidad sofocante, ella desaparecía dejándolas desconcertadas. Así fue durante su segundo y tercer día. Ella no nos hablaba, no nos miraba, no nos daba una miserable pista de qué podíamos hacer para que se abriera con nosotros. Y mientras el orgullo del autoproclamado comité de bienvenida se iba desintegrando, las tácticas de TaeHyung por conseguir una cita con ella también.
Durante el quinto día, el viernes, en el periodo de receso y luego de que Saiko desapareciera sin dejar rastro, vi a la mayoría hacer una gran ronda en medio del salón y decidí acercarme para saber qué estaban tramando. Planeaban acercarse definitivamente a Saiko el siguiente lunes, deduciendo por cuenta propia que ella era demasiado tímida como para tomar la iniciativa y hablarnos. Jamás los había visto tan decididos a hacer algo por un estudiante nuevo, pero era evidente el interés que tenían en Saiko. Y es que eran tan obvios... Ella era bonita, demasiado. A la salida, un auto de alta gama pasaba por ella, lo cual indicaba que venía de una familia adinerada. En conclusión, los parásitos masculinos buscarían una cita que concluya en sexo, y las parásitas femeninas fingirían total interés en ella con tal de aprovechar su estatus social. Eran predecibles, tan miserables. Así, sabiendo esto, me alejé de aquél círculo de hipocresía y fui hacia mí asiento a esperar que sonara el timbre.
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narcissus ; pjm
Fanfiction"Aún puedo reír con amargura si pienso en lo ilusos que fuimos al creer en la inocencia de aquellos ojos. " - Park JiMin.