Los rayos del sol estaban golpeando mi ventana, pero no impedía que se estrellaran en mis ojos.
Es lunes y mi cuerpo lo sabe, pero hoy no tenemos clases por los partidos de la liga de basket. Mire al techo y luego incline mi mirada a sus manos que apretaban mi pecho, haciéndome acordar que anoche no estuve solo.
-Buen día-.murmure al ver que estaba despertando.
-Hola idiota-.me mira sonriendo.
Le dediqué una sonrisa y me levante a preparar lo de siempre, pero esta vez la dejé acostada para que duerma un poco más y así trabajar tranquilo en la cocina.
Abrí la heladera y vi que mamá había dejado tarta de frutilla con crema y algunos postres, pero me llamó la atención las "minis pastafloras".
Es un bocadito tipo tarta con dulce de membrillo, ósea una exquisitez para el paladar, lo cual me dio la idea de cambiar un poco el menú de esta mañana.
Empecé a preparar su bandeja, pensando que todo lo que estaba haciendo no era lo ideal, ya que estoy atendiendo a la persona que más amo pero que está con otra persona.
-Ya fue, hoy date un permitido-.empece a llevar las cosas a la habitación.
Abrí la puerta y la vi tapada hasta la nariz, dejando ver sus párpados dormidos y su cabello despeinado pero suave, incitándome a que la abrace y solo le de besos para desayunar.
-A ver tarada, no hice todo esto por nada. Levántate-.mientras que por dentro gritaba que quedase así.
-Se que ansias que me quede así, dormí conmigo cinco minutos-.exclamo con una voz tierna y sensible-.
Me ganó la tentación. No me juzguen, ustedes harían lo mismo si tuvieran a la persona que más ansían a su lado diciéndoles que se recuesten juntos.
-Cinco minutos solamente, y basta de saber qué pienso-.dije mientras dejaba todo en mi escritorio-.
-Antes te gustaba-.dándome lugar entre las sabanas-.
-Me sig...-.ME DIO UN BESO-.
Así es, esta vez ella me estaba besando.
Nunca voy a olvidar ese beso, tan hermoso y suave con el movimiento de nuestros labios. Pase mi brazo por su espalda, abrazándola, atrayéndola hacia mi entre pausas de risas o miradas eternas de dos segunditos.
Después de diez minutos traje las cosas, sin antes acomodar mi pantalla de la pc a nuestra dirección para ver películas por alguna página que encontremos.
Así fue toda nuestra mañana, besos y películas, hasta el mediodía que tuve que levantarme a cocinar para los dos.
Empecé a revolver la alacena y encontré pre-pizzas, pero faltaba la salsa y el queso, así que bajamos a los chinos a buscar esa mercadería.
Cuando estábamos en la caja vi pasar a Valen con alguien más, no alcance a ver pero se me hacía conocido. Invente qué faltaba algo más y deje en la caja a Astrid esperando, necesitaba saber quien era. Los seguí hasta unas góndolas atrás sin que me vieran y descubrí lo que para mi es una salvación...pero para el amor de mi vida no.
Era Tomas tomando de la cintura a Valen. Pero no podía decirle nada a Astrid, no hoy. Al ver que se empezaron a besar me fui, con las manos en el bolsillo sin prisa alguna tomando un paquetito de orégano por el camino.
-Perdón, no lo encontraba-.le sonreí tomando su mano-.
-Son setenta y dos con cincuenta-me avisó el cajero-.
-Tengo ochenta-.sacando el último cambio que me quedaba-.
-¿No tendrás dos pesos?-.alcanzo a decirme, pero vi que se estaban acercando los que no teníamos que ver-.
-Quédate con el cambio-.agarre a Astrid de la mano y salimos corriendo del mercado-.
Subíamos al departamento otra vez, pero nos íbamos besando en las escaleras, parando en cada piso, riéndonos después de dos besos o tres por la felicidad.
Fue todo hermoso, hasta que llegamos al departamento y me encontré con el idiota.
-¿Que hacen los dos juntos? Aléjate de ella capo-.se puso entre los dos-.
-¿O si no que?-.lo empuje mientras que ponía a Astrid en mi puerta-.
-Mi amor, decile al idiota que se calme o...-.
-¿O que?-.lo interrumpí tomándole la mano a Astrid, pero ella me suelta-.
-Basta Tunchi, después seguimos con esto-.me dio las bolsas-.
-¿Viste idiota?, no sos nadie para ella-.la abrazo del hombro y la pego el-.
-¿Y ella es algo para vos?-.le pregunté esta vez atrayendo a Astrid con un movimiento suave a diferencia de el-.Te vi hace veinte minutos con la vecina de abajo en el chino, y no solamente comprando-.de repente la cara de Astrid cambio-.
-No creas lo que dice amor, hace veinte minutos te estoy esperando-.retruco el-.
-¿Seguro?-.le dije sacando mi celular-.¿Y esta historia que subió ella no es nada?-.aparecía una foto de él recostado en el hombro de valen-.
-Tomas...-.vi que una lágrima corría por la suave piel de Astrid-.
-No soy yo, te lo juro-.decia el imbecil-.
-Supongo que te etiqueto por error, ¿no idiota?-.
Y ahí intento golpearme, digan que me moví y el idiota se resbaló cayendo unos cuantos escalones por la escalera.
Astrid entró a mi departamento y yo le seguí atrás, cerrando con llave la puerta y dirigirme a mi habitación encontrando una montaña de sábanas en mi cama, y claro, ella dentro.
-¿Puedo entrar?-.dije mientras me sentaba al lado del montículo-.
-Se que es hipócrita ya que le hice lo mismo, y es más, no se por que estoy así si no siento nada por el-.dijo entre sollozos-.pero creo que es por qué también estuvo con vos y no quiero que me pase lo mismo-.
-China, hermosa de mi vida, ¿puedo entrar?-.vi que abrió un hueco por donde debía entrar-.que hermosa casa tiene usted. A lo que vine es que tendría que saber, mujer, que es el amor de mi vida y que no la cambiaría por nadie. Te tardaste mucho en quedarte conmigo, necesitaba que estés conmigo desde antes-.le dije mientras la abrazaba-.
Nos recostamos un poco más, solo para curar las penas, mientras su celular sonaba y sonaba con mensajes del idiota, a lo cual ella termino bloqueándolo y riéndose de él por las estupideces que le escribía.
-¿Tenes hambre?-.pregunté mientras le llenaba de besos en las mejillas-.
-BASTA-.asqueada del amor, pero me gustaba igual-.si, tengo hambre-.dijo girando los ojos-.
Ya se le había pasado el mal estar por el idiota. Estábamos bien, sentados en mi cama y mirando el techo.
Me levante y fui a la cocina, puse hacer las pizzas y volví con ella tomando mi guitarra. Empece a tocar algunos acordes y ella se recostaba escuchando lo que "componía".
Entre besos con sabor a pizza y haciendo música, que mas podía pedir ese medio día hermoso junto a la mujer mas bella del universo.
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Astrid.
RomanceEn mi último año de secundaria , yo , Agustin Alvarez de 18 años me transfiero de escuela por los respectivos trabajos de mis padres. Comenzó un Año Nuevo , con muchas amistades para mi y...conocí el amor de mi vida. Esta novela es de mi propiedad.