Desierto ponzoñoso.

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Era un lugar demasiado caliente... Cada paso que daba quemaba mi pie desnudo, mi piel era rojiza debido al sol abrazador, parecía un horno exterior...

Lentamente el aroma se agudizó y olía mucho a muerto... Veneno... Y podrido... Básicamente cosas malas... Intenté caminar sin pensar en ello, pero mis pies no respondían, los cactus del fondo parecían acercarse a mi o seguirme a cada paso que daba...

Uzley me decía que nunca fuera solo a un desierto, pero en realidad quería salir de aquel laboratorio, según él, hay un espíritu malévolo el cual acecha almas solitarias y presas fáciles en el desierto... Simplemente estaba aterrado, su historia martilleaba en mi cabeza y el olor de muerto se intensificó...

A lo lejos lo vi, el propósito de mis pesadillas y probablemente la criatura más desagradable que me pude encontrar...

Muerte, el señor del desierto.

Primero de su boca escupió un aroma de suavidad, miel, leche, galletas, mis alimentos favoritos y más dulces... Mi mente entró en un estado de éxtasis total... Pero lo que seguía no me lo esperaba...

Alzó su guadaña y me atravesó con esta, al no poder defenderme o siquiera reaccionar el simplemente tomó mi alma y se alimentó con ella...

Pero... Después de unos minutos yo estaba bien...

—¿Estabas bien?

—Si, mi cuerpo tiene una gran regeneración y una vida por las almas que me comforman, pero eso lo detallaré después...

Él me miró desde lo lejos y se enfureció demasiado, se acercó flotando a gran rapidez hacia mi alzando su guadaña, listo para asestar otro golpe...

Pero en ese momento algo lo detuvo... Un ser benévolo de cuatro brazos y ropa negra, tenía un aura extraña de poder sagrado... Su nombre es Kamipon...

—¿Alguna clase de Dios?

—En efecto, se proclama a sí mismo como el señor de los milagros, Don Kamipon Yadira.

Él alejó a muerte de mi y se me acercó, me llamó por mi nombre y me dijo que si estaba dispuesto a dar mi alma por un simple vaso de agua... Yo no tenía la mente cuerda y solo tenía sed en ese momento, así que asentí con la cabeza, el rió un poco y me dió el vaso de agua y además una máscara con forma de gato... Era curiosa y además se veía bonita, así que decidí ponérmela y me quedó a la perfección, no dudé más y me la puse, sentí mi cuerpo cambiar al igual que mis ropas... era extraño, pero me sentía revitalizado.

Dael.Where stories live. Discover now