b e r e n

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— No sabía que había personas con los ojos tan chiquitos.

Peter Pan, quien me había rescatado de una muerte impulsiva por mis propios pensamientos de odio, estaba delante de mí, comiendo una pierna de algún animal salvaje que habitaba en este país llamado "Nunca Jamás " 

— Soy de descendencia Coreana. —Miré mi plato con cierto desagrado.

¿Y si le había puesto veneno? Digo, no es como si lo conociera de mucho, además, me desmayó para traerme aquí... O quizás me encontró inconsciente, pero ¿Quién confiaría en alguien que usa un traje blanco de lujo en una selva? ...
Alguna hierba de mal origen podría causarme la muerte, no tenía duda de eso y aunque hace días quise morirme, deseaba hacerlo en mi hogar, no aquí, con miles de ojitos viéndome con necesidad

— ¿Corean...a? —Dijo con un poco de confusión, como si realmente no lo conociera.— Eh, creo que hace algunos años hubo un niño coreano. 

¿Entre tanto mocoso no hay ninguno como yo?

— Veo que tienes muchos niños de diferentes partes del mundo —Miré con reproche la comida — Pero todos hablan el mismo idioma... ¿Por qué no te acordarías de un coreano? —Piqué con las ramas que hacían llamar cucharas o tenedores el platillo que me dieron.

— Sólo sé que son los chinos. —Levantó la ceja— Saqué muchos niños de ese país.

— ¿Te dedicas a contrabandear infantes? —Le miré directamente a los ojos con cierta duda.

— Sólo salvo a los niños que sufren, los adultos tienen preferencias por las niñas o están demasiado ocupadas vistiendo como Barbie o alguna muñeca antigua. —Soltó su "tenedor" de mala gana, haciéndose para atrás con los brazos cruzados— ¿Entendiste?

¿Qué? De repente se había puesto en  plan indignado cuando hice una simple pregunta. ¿Qué diantres pasaba por su mente para tratarme así?. La primera vez que lo vi, pensé que era alguien muy apuesto y servicial (Aunque me besó), me trató de una manera buena a pesar de tener una expresión seria. . . 

Los niños son almas puras y eso demuestra que si lo siguen, es porque es bueno, no tengo que ponerme a discutir con él. 

— Entiendo. —Susurré acercándome la "cuchara", sorbiendo la sopa de hongos en vez de comer la carne.

No sabía nada mal, siendo honesta me gustaban los champiñones, sobretodo si eran cocidos, sumergidos anteriormente en el caldo, tal como se encontraban en estos minutos. Me observaba con tranquilidad, como si fuera una hormiga y él un niño con la lupa (Sólo esperaba que no me quemara).

— ¡Peter! ¡El cuarto está listo! —Un niño vestido de piel de leopardo se asomó con precaución por las cortinas hechas de ramas.

— Gracias, Gus. —Se levantó y el niño con las mejillas sonrojadas, como si hubiera hecho el trabajo más grande de su vida, le sonrió, para al final irse brincando extasiado.

— ¿Qué clase de chico eres, Peter? Ese niño ha...—Decidí quedarme callada para no provocar otro enojo— Olvidado.

Lo más importante aquí era el "adiós"  ya era hora de retirarme de esta Isla, porque estoy segura de que esto no es un sueño, normalmente pasan muy rápido y son totalmente enternecedores, pero ya llevo dos días aquí, del cual uno me quedé dormida así que esto en definitiva no era un juego mecánico de la feria, ni una fantasía.

— ¿Estás pensando en como irte? —Me preguntó.

Príncipe Encantador;LoveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora