Luego de que nos digan la nueva contraseña para entrar a nuestra fría Sala Común («Sangre Verde»), nos adentramos en ella y finalmente pude aspirar ese aroma a menta y el olor cavernoso que poseía.
Sonreí deshaciendo mi coleta, dejando caer mi cabello rubio, el cual me llegaba hasta la cintura. Miré a mis amigas, quienes al igual que yo se deshicieron de sus coletas (esto lo hacemos todos los años). Al finalizar este acto simbólico y tradicional desde segundo año, aún sonrientes nos tiramos a los sillones de cuero verde oscuro. Sentí como la relajación se apoderaba de mí, y el sueño empezaba a despertar, obligando a dar un bostezo.
— ¡A sus habitaciones! —exclamó un cansado Horace Slughorn, luego de que todos los de primer año estrecharan su mano.
Suavemente me levante de los sillones, al igual que Darcy y Ruby.
Nos dirigimos a nuestras habitaciones, sumisas ante el pedido del Jefe de Slytherin, haciendo chistes y riendo.
Al entrar a nuestra preciada habitación, notamos la presencia de Mia y Narcissa. Saludamos con un leve movimiento de manos y nos cambiamos con agilidad.
Como todos los años, juntamos las camas (obviamente sólo yo, Ruby y Darcy, pues siempre a esta hora, Narcissa y Mia están durmiendo), y sacamos los dulces que nos habían sobrado del viaje, antes de comenzar a charlar y contar chismes.
—¿Escucharon lo que me dijo Damian? —pregunté emocionada, dando inicio, una vez más, a una charla sobre chicos.
— ¡Cómo no escucharlo! —exclamó Ruby, sonriente, abrazándome.
— Ese chico caerá pronto en tus redes, Lena —afirmó Darcy, guiñándome un ojo y chocándome los cinco.
— Hablando de eso, ¿sus padres ya les están buscando prometidos? —preguntó Ruby, soltando el abrazo, y mirándonos insegura.
— ¡No! Tengo, tenemos, apenas quince años. Por lo general se busca cuando estás en séptimo, Ruby. —explicó Darcy, acomodando su cabello y mirando a Ruby fijamente.
—Pues a mí sí. Mis padres se enteraron de lo de... el águila Sangre Sucia —dijo apenada la castaña, mirando hacia abajo—. Y están moviendo hilos para posiblemente comprometerme con Crouch. —se notaban sus ganas de llorar; no lo amaba, no lo quería, ni siquiera le parecía atractivo.
Ruby el año pasado había tenido un amorío con un Sangre Sucia de Ravenclaw. Obviamente se volvió un rumor y aquí las paredes escuchan. Todo Slytherin se volvió en contra de ella, y pues, en busca de una excusa, dijo que ella estaba ebria y que había sido algo de una noche, y hasta se llegó a rumorear que este chico había abusado de ella. Sin embargo, algunos alumnos los vieron besándose entre lágrimas por la noche, como si fuera una despedida. Durante todo esto, yo intenté reconfortarla en las sombras, pues no quería que me vieran muy cerca de ella. Darcy dejó de hablarle completamente, hasta que todo pasó y se negaron muchos rumores, abriendo paso a otros que no eran acerca de Ruby. Por suerte esto no duró demasiado tiempo, solo un mes del segundo trimestre, luego Darcy volvió a hablarle a Ruby y todo siguió como antes.
Este rumor fue tan grande que era cuestión de tiempo que alguien se lo contara a los padres de Ruby. Apenas llegó a su casa la castigaron como seis semanas.
La acaricié intentando reconfortarla, no obstante una lágrima se le escapó. Rápidamente se la quité.
—Ruby, amiga, lo mejor que puedes hacer ahora es buscar un novio de Sangre Pura, al cual ames y pueda reemplazar a Crouch. —ofreció Darcy—. Yo te puedo ayudar. Eres una de las más hermosas de Slytherin, no será difícil.
Ruby le regaló una sonrisa poco feliz a su mejor amiga, dándome a saber que ella seguía queriendo al Sangre Sucia ese. En sus ojos se notaba la nostalgia y la profunda tristeza que la joven sentía.
Rápidamente cambié de tema, abriendo una conversación de materias, estudios y futuros trabajos. Luego, Darcy le dio otra vuelta y surgió un nuevo tema: famosos ardientes, casas embrujadas y molestos chicos de Gryffindor.
—¿Severus Snape sigue hablándose con la Sangre Sucia, Evans?
—Sí, lamentablemente. Pero, mi primo me dijo que este año lo intentarían unir más a su grupo, para luego introducirlo en Magia Oscura —relató Darcy, con una sonrisa maliciosa dibujada en sus labios—. Igualmente, sólo lo hacen para ver sufrir a los Sangre Sucias de Gryffindor; esa Evans es muy querida, especialmente por el cuatro ojos Potter. —volvió a acomodarse su cabello—. Como toda "noble" Gryffindor, detesta la Magia Oscura.
Las tres sonreímos vengativas.
Tomé una varita de regaliz y la mordí, saboreando su sabor, como si lo que Darcy recién había dicho era digno para una recompensa de azúcar. Y es que lo era; odiaba con todo mi alma a Evans, ya que siempre, por una centésima, era la mejor de la clase. Eso provocaba que mi corazón ardiese en llamas de celos. ¡Yo me esforzaba! ¡Estudiaba todos los días!
Pero este año debía superarla. Estaba segura que lo haría.
Luego de un poco más de charla, las tres coincidimos en que era hora de dormir, ya que mañana debíamos levantarnos temprano.
Con tranquilidad me adentré en las suaves y tibias sabanas de mi cama, apoyando con suavidad mi cabeza en la esponjosa almohada verde que tanto había extrañado.
Antes de dormirme, visualicé en mi mente a mi misma consiguiendo finalmente un promedio mejor que el de Lilian Evans, y no pude evitar sonreír.
- - - - -
La chillona voz de Narcissa se hizo presente en la habitación. Parecía intentar cantar, mas solo le salía un espantoso ruido que me obligó a taparme los oídos con la almohada. A mi lado, Darcy gritaba molesta.
—¡NARCISSA! ¡Es la mañana! ¡Cierra tu boca y guárdaselo a mi primo! —exclamó, irritada.
En mi mente me imaginé que, como siempre, Narcissa le dedicaba una expresión indignada, aunque un poco sonrojada, y al escuchar sus pasos con esos dolorosos tacones me indicó que se adentraba al baño.
Perezosamente solté la almohada y abrí los ojos, viendo a Darcy colocarse su sostén con ojeras debajo de sus ojos. Miré hacia mi derecha y noté la cama vacía de Ruby; seguramente estaba con Narcissa en el baño.
Solté un bostezo y finalmente me levanté, colocándome mis pantuflas.
—¡Lena, tu uniforme está en los pies de tu cama! —gritó Ruby desde el baño.
Y, efectivamente, la castaña había dejado mi uniforme de serpiente en la madera de mi cama. Con vagancia me lo puse, y me dirigí al baño para lavarme los dientes y peinarme. Maquillé levemente a Darcy, quien me pidió que le tape las ojeras y que le ponga rubor (según ella, no es habilidosa con el maquillaje), y luego de ponerme los zapatos, salí de la habitación junto a la rubia.
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Chocolate Amargo [R. Lupin]
Fanfiction"Aunque lo ocultes bajo una capa de amargura, sigues siendo chocolate." Lena Goyle, una Sangre Pura como cualquier otra, cegada por los prejuicios que sus padres le impusieron a lo largo de su vida. Los Merodeadores, chicos divertidos, odiados por m...