Final

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Capítulo 47: (Capítulo de final de temporada)

- ¿Cómo te sientes? – preguntó.
- Algo débil, ¿tu pierna te duele?
- Ya no – sonrió.
- ¿Y Nathan? – preguntó.
- Aún no lo traen –dije débil – no sé qué pasa, ayer por la noche nació y aún no sé de él.
- Quizá lo pusieron en otra sala para que tú descanses.
- Necesita leche materna, Liam.
- Ahora llamo a una enfermera y le preguntas ¿quieres? – preguntó y asentí - _____... – dijo luego de un silencio – Harold está presionándome para que me entregue. Dice que si no lo hago ahora… él lo hará.
- ¿Ahora? – pregunté – ¿te refieres a…?
- Me está esperando abajo – concluyó mi frase.
- No te vayas ahora, te necesito – le rogué.
- Lo sé, mi amor, y yo a ti, pero si no lo hago las cosas se pondrán peor.
- Liam… no – dije con ojos cristalizados.
- Te amo – me dijo y besó mis labios.
Movió su boca al compás de la mía. Su sabor es algo maravilloso y sus besos, la octava maravilla del mundo. Sus besos son algo totalmente tierno.
- Siempre que necesites algo, o quieras hablar con alguien, sabrás donde encontrarme – dijo.
- Si, en la cárcel – dije incrédula, pero con tristeza.
- Aún así – dijo – siempre estaré para ti y mi departamento… lo puse a tu nombre, podrás hacer lo que quieras con él, quizá alquilarlo, eso te hará ganar dinero… - dijo él, como si estuviese nervioso – Y mi auto, véndelo o consérvalo también, haz lo que necesites
- No te vayas – dije con ojos llorosos
- No hagas esto más difícil, por favor.
- No te vayas – repetí llorando.
El me miró con tristeza.
- ¿Prometes que me visitarás? – preguntó con lágrimas aun sin salir en sus ojos.
Asentí con tristeza. Liam se acercó y besó mis labios. Luego de ese hermoso beso, él se puso de pie y caminó hasta la puerta.
- ¿Te irás sin ver a tu hijo? – pregunté con un hilo de voz entre sollozos.
- Sé que si lo veo por primera vez, jamás podré irme – dijo con un tono triste.
Salió por la puerta y sabía que no duraría sin él. Saqué todas las cosas que tenía conectadas al cuerpo y me dispuse a salir, con mis pocas fuerzas de ese lugar. Caminé por el hospital sin importar lo que las enfermeras o guardias me dijeran. Era oídos sordos para ellos. Llegué a la calle y mucha gente intentó ayudarme, pero yo los esquivé. Vagué por la calle casi una hora hasta que vi un auto en frente de un tribunal y caminé hasta él. Estaba mareada y no sabía donde rayos estaba. Pero este es el único juzgado de la zona, Liam debe estar por aquí, así que entré. Pude divisar a Liam. Él me miró y se escandalizó un poco. Corrió hacia mí.
- ¡Siéntese, Payne! – exclamó la jueza.
Liam no le dio importancia a aquello.
- ______ ¿qué haces aquí? Deberías estar en el hospital – dijo en tono de regaño.
- No te entregues – le dije.
El me tenía de los brazos y yo estaba agarrada a los suyos. No podía seguir en pie.
- No sigan con esto – exclamé.
- _____ - dijo Harry acercándose a mí.
- Tu aléjate Harold – dije enojada – eres un traidor.
Harold no contestó.
- Un traidor y un cobarde, aléjate de mí – dije enojada.
- ¿Podemos seguir con el juicio? – preguntó la jueza - y por favor, desháganse de ella.
Unos hombres se me acercaron pero no me sujetaron, solo me vigilaban de cerca.
- Declaro a Liam James Payne Smith culpable y lo mandaré a diez y ocho años de prisión – dijo la jueza y Liam suspiró – llévense al criminal y a la debilucha, que vuelva al hospital, o al manicomio.
- ¿Debilucha?– pregunté con un tono particular.
La mujer me ignoró pero Liam… él me abrazó.
- Te amo – susurró.
- ¿Pasarás tanto tiempo de tu vida en una miserable cárcel? – pregunté triste.
- A penas salga, viviré a pleno lo que me quede vivir – dijo y me abrazó fuerte – y espero que sea a tu lado.
- Lo será – aseguré.
Dos hombres tomaron a Liam y otros dos me tomaron a mí. Con Liam, nos miramos unos segundos, que bastaron para decirnos todo, cuánto nos amábamos. Luego de eso, juntamos nuestros labios hasta que fuimos separados por los guardias quienes nos llevaron, a mí, al hospital y a Liam a una estúpida pocilga en la que vivirá por los próximos diez y ocho años. Justo un día después del nacimiento de Nathan.

Un mes después…

- Payne, tienes visitas – dijo y abrió la reja. 
_____ apareció por ahí y mi cara se me habrá iluminado como un idiota, sonreír al verla era algo que no podía evitar.
- Hola hermosa – le sonreí. 
El policía Wolff cerró la puerta tras ella.
______ corrió y me abrazo. Ambos reímos mientras la giraba por el aire. Luego de un par de vueltas, la bajé. Se veía algo más pálida, más flaquita, débil y pequeña. Yo soy como cuatro de ella.
- Te extrañé – dijo y besó mis labios con necesidad.
Yo también necesitaba besarla, y mucho. Pasó tanto desde la última vez que la besé. Fue tan interminable este mes.
- Ven, siéntate – le dije.
- Mejor me acuesto, muchas vueltas me marearon – rió y yo hice lo mismo. Extrañaba su risa. Me acosté junto a ella en mi pequeña y no-tan-cómoda cama. La abracé.
- ¿Has estado ejercitando los brazos, cierto? – preguntó. Reí por lo bajo.
- Ajam – asentí.
- Se notan más fuertes – dijo tímidamente.
- Pues, eso es bueno – sonreí.
Me acerqué a ella y rocé sus labios con los míos. La besé con ganas pero con ternura. Luego de un rato, nuestras lenguas se juntaron, pero luego de un rato, tuvimos que separarnos porque el aire no nos llegaba tanto.
- Estás más flaca – le dije.
- Sí, bueno, digamos que debo seguir una dieta con mucho hierro – dijo y sonrió débilmente.
- ¿Cómo has estado? – pregunté. 
- Algo débil – dijo.
- Si, también yo.
- ¿A sí?
- Sí, bueno, verás, tú eres como mi criptonita, mi debilidad, cuando estoy cerca de ti, tiemblo un poco. Y eres lo que nadie puede tocar o se las verá conmigo. – ella rió - Pero si no te tengo cerca… me debilito tambien.
- Me pasa lo mismo – dijo - ¿Cómo hago para seguir sin ti? – preguntó.
- Siempre estoy contigo – dije. Y le sonreí.
Nos quedamos en silencio, yo la acariciaba, y ella me miraba.
- ¿Cómo está Nath? – pregunté (Aclaro que la pronunciación del apodo “Nath” sería “Neith”)
- Distinto al bebé que era antes. Y cada día se parece más a ti. Es hermoso – dijo con brillo en los ojos y una gran sonrisa.
- ¿Se parece a mí? – pregunté con una gran y emocionada sonrisa.
- Es idéntico a ti, mira – dijo y sacó su celular, buscó entre muchas fotos una en la que enfocan bien su cara.
Era un bebé con mejillas gorditas y apretables. Ojitos marrones claros y bien abiertos, parecidos a los míos. Nariz con curvas bien marcadas y redonda, parecida a la mía también. De hecho, era mi nariz en miniatura. Orejitas chiquititas. Y una boquita que a demás de pequeña, estaba abierta y asomaba una diminuta lengua. El sonriente bebé era hermoso en verdad. Su pelito era ligeramente rubio amarronado. 
- Es precioso – dije con una lágrima que aún no salía de mis ojos.
- Tiene tu nariz – dijo _____ y rió.
- Lo sé – dije divertido.
- Se parece tanto a ti – dijo y la miré con ojos cristalizados – oh, cielos ¿estás llorando? – preguntó divertida.
- No… solo… estoy emocionado – dije sonriendo y sin apartar mi vista del teléfono. Luego sequé una lágrima que cayó sin aviso.
_____ me abrazó. No importa que esté a kilómetros de mi hijo, aun así lo amo. Y puedo imaginarme ese olorcito a bebé que debe tener y lo abrazable que debe ser. 
- ¿Qué tal se porta? – pregunté.
- Uhm, bien, duerme y llora cada vez que quiere comer, que le cambies los pañales, que juegues con él, ama pasear y llora si no le cantas para dormir – dijo y reí – insisto en que tú tienes mejor voz para eso que yo. 
Ese dato se me escapó, cuando Nathan aún estaba en la panza de ______, yo le cantaba canciones y él se tranquilizaba. Era increíble.
Escuchamos un ruido y era que el policía que abrió la celda.
- Ya se terminó el tiempo, Payne – dijo Wolff.
Al instante besé a _____ con todas mis ganas. Sabía que no iba a volver a probar su sabor en mucho tiempo. “Te amo” susurré y ella también lo hizo. No podía ser ella tan necesaria para mi subsistencia. Es increíble lo mucho que la amo. Imposible de explicar en palabras.
- No me haga entrar ahí, Payne – reiteró Wolff.
La volví a besar y a abrazar. Luego ella se fue caminando lentamente. El hombre cerró la celda tras ella y me dedicó otra mirada. Ambos sonreímos y luego, desapareció tras las paredes.
Me acosté en mi cama y percibí un aroma familiar. Olí mi almohada y era el aroma de _____. Sonreí y volví a tumbarme en la cama. Faltan diez y siete años y once meses para salir de este lugar.

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Espero les haya ustado tanto como me gusto a mi c:
la 2da temporada la pueden encontrar en mi bio c:

-Massy

Criptonita |Liam Payne FanFiction| =editando=Donde viven las historias. Descúbrelo ahora