28 de diciembre

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Día veintiocho: el cuento del mejor ninja médico de Konoha.

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—¿De nuevo no puedes dormir, Sarada? —preguntó tranquilamente mientras se acercaba a la cama de la pequeña niña y tomaba asiento en un pequeño espacio de la misma.

—No, papá —negó cansada—, tal vez si me leés un cuento pueda hacerlo —sonrió animada y Sasuke dejó salir un suspiro, junto a una pequeña sonrisa.

—De acuerdo —aceptó pensativo—, esta te encantará —aclaró su garganta y comenzó—. Había una vez, en un pequeño pueblo parecido al nuestro, donde habitaban niñas y niños, mujeres y hombres, que dedicaban su vida entera a convertirse en fuertes ninjas, trabajaron y entrenaron duro, como resultado de ésto muchos resultaban heridos, desesperados por encontrar alguna solución a esto, un milagro creció en la misma aldea.

—¿Milagro? —preguntó curiosa.

—Así es —acarició su cabeza y continuó—, este milagro era una hermosa chica, que después de mucha dedicación y esfuerzo logró convertirse en una gran ninja médico, curó a los heridos, protegió a los niños, salvó de la muerte a muchos, fue reconocida como una verdadera heroína, se convirtió en una brillante luz de esperanza para el pueblo entero. Ella dio su vida para que nadie sufriera.

—Esa chica es maravillosa, papá —dijo, ya un poco somnolienta, pero aún escuchándolo con atención—, que gran valentía.

—Así es, es muy valiente al proteger y ayudar a sus seres queridos.

—Algún día seré como ella —balbuceó, mientras cerraba lentamente sus párpados—. Buenas noches, papá...

—Buenas noches —besó con ternura la frente de su hija y la cobijó con cuidado.

Se puso de pie, al mismo tiempo que lentamente la puerta de la habitación estaba siendo abierta, dejando ver la silueta de una pelirrosa.

—Sasuke, cariño —susurró mientras se acercaba a él, miró a Sarada dormir tranquilamente y volvió su vista al azabache—. Siento llegar tarde, había muchos pacientes y no quería irme hasta ayudarlos a todos.

—Es tu deber, no tienes porque disculparte, estoy orgulloso de ti.

—Gracias, cariño.

Ambos salieron de la habitación de Sarada, para ir directo a la suya.

—Por cierto, ¿cómo lograste que Sarada conciliara el sueño tan rápido?

—Hmp, me pidió que le contara un cuento —respondió con simpleza.

—¿Y sobre qué trataba ese cuento? —preguntó interesada.

—Sobre una valiente kunoichi, una maravillosa ninja médico —Sakura abrió sus ojos, admirada por las palabras de su esposo. Él se acercó a ella y la abrazó, dejándola aún más sorprendida, besó la frente de su esposa con amor y a continuación acercó sus labios al oído de ella—. El cuento trataba de ti, Sakura —ella lo miró con adoración y sonrió enternecida.

—Te amo, Sasuke.

Sakura | Mes de Sakura 2018Donde viven las historias. Descúbrelo ahora