30 de Octubre del 2018
Podía mover un poco más mi cuerpo, pero aún así me costaba hacer ciertas cosas simples, como agarras algo aún no tenía la fuerza necesaria, daba pequeños pasos pero las piernas me temblaban, ya puedo pronunciar mejor las palabras, de todos los exámenes que me hicieron mis huesos están bien, aparentemente no tengo ningún daño grave, a nivel cerebral el golpe que he recibido es el causante de la perdida de mi memoria y la falla en mi cuerpo. El doctor Jacobo me dijo que con terapias y tratamientos eso podíamos arreglar, que iba a experimentar migrañas terribles, a veces el cuerpo me iba a doler, pero sobre la perdida de memoria no podían especificar si iba a ser permanente o temporal y eso era lo más desalentador del proceso.
—¿Cuándo tiempo más estaré aqui?— interrumpo a Alice que esta con su celular.
—Unos días más creo— me responde amablemente
Desde que desperté no he visto al resto de mi familia, a pesar de que Alice me enseño fotos y mensajes que me saludaban debí pedirle que pare porque son muchos y me estaba sintiendo mareada, con las únicas personas que hablo y veo son mi madre, ella y el doctor Jacobo, él es muy amable conmigo y paciente es un gran medico.
La puerta suena y esta vez como ya puedo hablar alto pido que pasen. Alice me ve y sonríe, se alegra de cada cosa que hago cómo cuando un bebé esta recién viendo el mundo por si solo.
—Buenas tardes— ingresa el doctor Jacobo —¿Tomaste ya las pastillas?
—Si— respondo al instante, él saca una pequeña linterna y examina mis pupilas la luz aún se me hace sensible.
—Creo que debes usar lentes por un tiempo, daños a nivel oculares no tienes, pero aún no se sabe bien por el golpe.
—¿Tiene que ser necesario?— no me veo usando lentes.
—Si la vista te da más problemas, me temo que si— me mira el doctor y sigue anotando algo.
El teléfono de mi hermana suena y ella se disculpa saliendo a responder la llamada. El doctor sigue examinando y ya no me siento tan incómoda con él como antes. Es un tipo que ronda casi los 32 años, es alto y tiene talla pero no para ser llamado un tipo robusto, su cabello es negro y sus ojos son cafes claros, es apuesto, he pillado a algunas enfermeras observarlo detenidamente y no es por las revisiones que él hace.
—¿Cuándo saldré de aquí?
—¿Quieres irte?— toma asiento en mi cama elevando y bajando mi pierna como de rutina.
—Bueno, mi hermana dice que en Enero cumplire 27 años ¿Estaré aún aquí?
—No, ya creo que en unos días podre darte de alta— toma un poco de aire y vuelve a mirarme —¿Haz recordado la mínima cosa o haz no se experimentado lagunas mentales?
—¿Lagunas mentales?
—Si. Si tu memoria empieza a volver pueda que tengas fragmentos de recuerdos. Si quieres puedo designarte algún psicólogo de confianza, para que puedas hablar de eso.
—No quiero ir con un psicólogo, no he experimentado nada, ni siquiera recuerdo mi niñez, seré una inútil— concluyó frustrada.
—No digas eso Emma, debes dar gracias de estar con vida, hagamos algo, si no quieres ir con un psicólogo cuando te den el alta, puedes llamarme o buscarme y podremos hablar de lo que quieras.
—¿En serio haría eso?— este hombre debe sentir tanta pena por mi.
—Si, ahora debemos ir a que realices los ejercicios.
Alice entra a la habitación, el doctor ya me ha puesto en la silla de ruedas, ella se ve algo agitada.
—Tengo un imprevisto con unos exámenes del colegio, mamá esta en el local— me mira algo desesperada y no puedo evitar sentirme mal por ser una carga.
—No importa, ve yo estaré bien— la miró serena para qué se calme
—Yo cuidare de ella, no tengo más pacientes por ahora que revisar.— le dice Jacobo
—Volvere pronto— toma su bolso y sale rápido de la habitación.
Quedo viendo la puerta, necesito recuperarme pronto no puedo ser una carga para ellos, ni siquiera se que haré con mi vida, en que trabajaré o algo. La silla se empieza a mover, salimos de la habitación pasamos por diversos pasillos. Una enfermera ya mayor me saluda y saluda a Jacobo.
—No puedo— casi estoy al borde de llorar.
—Tranquila— Jacobo sigue sosteniendome mientras trato de dar pasos. —Tómate tu tiempo.
—Ya casi— trato de dar un paso más largo.
—Eso, ves que si puedes solo es cuestión de tiempo.
—Estoy algo cansada, puedo parar un momento.
—Claro— me ayuda a sentarme en una silla.
—¿Cuándo comienzo con los ejercicios en la piscina? Los que me explicó
—Cuando ya tengas más equilibrio por ti misma, asi ganaras resistencia.
Miro a este sujeto es muy buen médico y una buena persona, espero no estarme propasando el límite de su paciencia, o estar abusando.
—¿Qué?— me mira de una manera como si lo incomodara
—Lo siento, es solo que. No quiero sonar mal agradecida o atrevida, pero es muy bueno y paciente conmigo, a veces siento que te conociera, pero creo que es apego por Alice, tú y mi madre son los único a los que les hablo.
—Quizás— comienza a mover su pie ¿Creo que lo estoy molestando? Mejor será que guarde silencio.
—Sabes, muchas personas te han venido a ver.
—Si, tengo una familia algo grande por lo que sé.
—Eso es bueno, mi familia es muy restringida somos pocos, yo soy hijo único y mis primos viven lejos.
—Aparte ser doctor no le a de permitir verlos.
—Es un trabajo de tiempo completo pero en mis días libre suelo descansar— sonríe por lo último
—Cargar pacientes, ver que estén bien debe serlo.
—Es algo que me gusta de todas maneras.
Ambos nos quedamos callados.
—Doctor— capto su atención de nuevo, estaba viendo algo en su teléfono todos tienen manía con esos aparatos.
—Puedes decirme Jacobo.
—No quisiera propasarme
—Sólo dime Jacobo por favor
Lo mire por un momento y aunque no me parezca bien lo intentare.
—Bueno Jacobo— hago énfasis en su nombre y reimos —¿Algún día recuperare la memoria?
Él me mira algo triste, pero a la vez alentador.
—Algún día— trata de sonar amable.
Solo agacho la mirada y río. Esto es una maldita pesadilla.
—Creo que debo treparme en esa bicicleta— trato de ponerme de pie y lo logró, doy pequeños pasos y él viene detrás mío.
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¿Quién eres tú?
General FictionEmma se dirigía a un lugar específico a ver ha alguien, en el trayecto un accidente hizo que olvidara ha quién queria ver y qué iba hacer. No recuerda absolutamente nada sobre su vida o sobre ese día, a su famila la reconoce vagamente y sus amigos...