Capítulo 13: Camila Zarhingen.

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(Esta historia es solo una adaptación, la autora es @Smile_Free15)

A la mañana siguiente hice todo lo que normalmente se debe hacer cuando te levantas y después fui a desayunar.

Me encontré una gran sorpresa.

-¡Kel!.--Dano fué la primera en verme parada en el umbral de la puerta.

-Buenos días.--dije extrañada al ver a tres personas más allí.

-Buenos días, Kel.--saludó Patrick probando sus tostadas cubiertas de dulce de leche.

Me senté en mi acostumbrado lugar quedando al lado de Finn, quien por cierto no ha levantando la vista de su plato en ningún momento y junto a la silla de Billie se encontraba una chica.

Castaña clara, ojos avellana y piel un poco más oscura que la de Danielle. No paraba de mirarme fijamente.

-Kelly. Ellos son los duques de Cambridge. Lenard y Cynthia Zarhingen y su hija Camila.--presentó Maggie y estuve en shock por unos segundos ya que ese apellido se me hace extremadamente familiar.

El hombre me sonrió con una sincera sonrisa mientras que su esposa e hija hacían el intento de sonreírme con una pizca de sinceridad. Yo por mi parte le devolví la sonrisa al duque y solo un asentimiento con la cabeza para ambas mujeres.

-¿Alguien sabe dónde está Billie?.--preguntó Camila con una pequeña sonrisa a los reyes. Sentí como Finneas se removió incómodo en su asiento.

-¿Escuché mi nombre?.--la antes mencionada hizo su aparición limpiando como podía su mano manchada con pintura amarilla. No levantó la cabeza en ningún momento.

Pero...

En cuanto sus brillantes ojos azul oceánico recorrieron la mesa su rostro se convirtió en todo un poema al ver a los tres invitados. Se aclaró la garganta tres veces antes de hablar.

-Buenos... Buenos días.--saludó con su rostro pálido.

Sus ojos fueron en dirección a los míos y yo sin evitarlo me preocupé al ver su estado.

-Estás pálida Billie. Siéntate conmigo.--habló Camila con una sonrisa a la que podía distinguir con signos de coqueteo.

Finneas gruñó en voz baja mirando la escena.

-No... Yo... Yo... ¡Kels!.--me miró con suplica y menos mal nadie se dió cuenta porque me estaban mirando a mi.

-Se me hace tarde... ¿Nos vamos?.--le ayudé ganándome un enérgico asentimiento de su parte.

Me levanté de mi lugar ganándome una sonrisa de parte de Finn y una fría mirada de parte de esa chica con apellido extraño.

Casi tuve que correr para alcanzar a Billie que al parecer tenia cohetes en esos botines, llegamos al auto y cuando ella se sentó soltó un enorme suspiro.

-Perdona... Te invitaré a desayunar, es solo que me urgía salir de ese lugar.--habló con rapidez y con vergüenza.

-No te preocupes por eso. ¿Qué sucedió allí adentro? Parecía como si hubieras visto un fantasma.--pasé una de mis manos delicadamente por su brazo para tranquilizar sus temblores.

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