Último capítulo: Formando parte de la realeza.

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(Esta historia es solo una adaptación, la autora es @Smile_Free15)

Dos años después...

Dicen que los nervios el día antes de tú boda no son nada, comparados con los del día definitivo de tú boda. Yo siento que es lo mismo, porque ahora estoy encerrada en mi habitación esperando a Hanna pero estoy pensando sinceramente en lanzarme del balcón.

Cuando me gradué del colegio, hace dos años, decidí pasar mi tiempo en la fundación mientras planeaba que hacer con mi futuro. Finalmente le agarré tanto cariño a esos niños que decidí especializarme en pediatría.

Hace más o menos tres meses que Billie cumplió su promesa de proponerme matrimonio como es debido y obviamente le dije que si. Sonreí sin poder evitarlo al recordar la sorpresa que me dió en el jardín de las orquídeas al comprarme una estrella y excusándose simplemente con un encogimiento de hombros y diciendo:

"Si la bestia pudo quedarse con su princesa gracias a una biblioteca, ¿por qué yo no puedo quedarme con la mía comprándole una estrella?"

Esa estúpida y atractiva princesa... Me volvía loca.

Unos toques en mi ventana me sacaron de mis pensamientos y cuando corrí la cortina, no evité abrir los ojos con sorpresa.

-¡Entra ahora mismo!.--susurré tomando la mano de la idiota de Billie que estaba agarrada del borde de la ventana.

Cuando entró logré ver la palidez de su rostro y cuando se recuperó le colocó seguro a la puerta.

-¡Lo que hago por ti!--susurró/exclamó con la respiración agitada.

-¿Cómo se te ocurre hacer eso?.--igualmente le susurré cruzándome de brazos.

-Necesitaba verte y hay un guardia en tu puerta y en la mía.--explicó colocando sus manos en su cintura.--Finneas y Hanna se tomaron muy enserio lo de que no podíamos vernos por dos semanas.

Sonreí acercándome a ella y rodeando mis brazos en su cintura, olfatee el dulce aroma de su colonia y volví a sonreír.

-Casi me matas de un susto, quiero que llegues entera a la boda.--murmuré escuchando su suave risa.

-No te preocupes, así sea en pedacitos estaré en ese altar para que seas mi esposa.--me despegué de su cuello y al mirar sus ojos supe que era verdad lo que decía.

Ella estaría en ese altar y yo también.

-Te amo.--dije con una sonrisa.

-Te amo.--respondió estampando un beso en mi boca.

No hubo necesidad de pedir permiso para que alguna de las dos dejara que nuestras lenguas se unieran, ya se conocían a la perfección, así que a la primera oportunidad que tuvo enredó nuestras lenguas las cuales se movían con total dulzura y pasión.

Lo sigo diciendo, Billie Eilish es capaz de acariciarme el alma con cada beso.

Unos toques en la puerta bastante fuertes y una persona muy conocida fueron la causa de que rompieramos el beso con rapidez.

Y como no... Hanna Jane Arruina Momentos González era esa persona.

-¡PLUTÓOOON! ¡¡HORA DE IRNOS!!.--gritó y yo miré a Billie quien tenía una ceja levantada.

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