Catorce de enero

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Catorce de enero,

catorce de febrero,

o año bisiesto. 


Aquel diez de enero, 

mi corazón era de hierro.

Aquel diez de enero 

el sol no era fuego,

era un trozo de hielo.

Todo me cambió,

el mundo oscureció 

y mi ángel apareció.


Ahora el once de enero

Madrid está seco.

Ahora once de enero 

apenas había cielo

y apareció un destello.


El doce y trece de enero 

se paró el mundo entero 

y reinó el silencio. 


El catorce de enero 

su alma se paró en seco. 

El catorce de enero 

me volví presa del desierto

y decidí llevarlo en secreto. 

Y yo ahora mismo mal me siento

y no rezo a ningún Dios,

rezo al misterio,

para que ni me lleve al cielo, 

ni por otras me toque un infierno. 

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