Capítulo 2: BEAUTIFUL EYES

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"Your beautiful eyes stare right into mine and sometimes i think of you late at night I don't know why I wanna be somewhere where you are I wanna be where..."

De repente la puerta del intituto se abrió, el director apareció delante de esta. Comenzó a llamar a los alumnos por cursos, los primeros en llamar como siempre eran los más pequeños los nuevos, los de 1° de ESO, después nosotros. Nos colocamos al monton intentando entrar, una vez dentro empezamos a subir las escaleras y en la puerta de nuestra nueva clases nos esperaba la peor de las noticias, nuestra tutora iba ser la profesora más sorda e insoportable de todo el instituto. Ceños fruncidos en cada cara de nosotros y comentarios como: "Hay que tener mala suerte", "Nos toco la peor", "Vaya año nos espera" resonaban por todos lados. Una vez que estabamos todos nos fue llamando por orden de lista. Entramos, sentándonos en nuestros respectivos asientos, que estaban juntos de 5 en 5. Yo no me podía quejar de mi fila la verdad, a ambos lados tenía a una chica que había conocido el año anterior, Lis, solo había intercambiado unas pocas palabras con ellas, suficientes para saber que era maja. Al otro lado una chica que el año anterior había estado en A ; era bajita, parecía una muñeca, en el buen sentido. A parte de eso; lo único que sabía de ella era que se llamaba Raquel, según el papel que tenía encima de su libro. Después de ella venían consecutivamente en nuestra fila de 5, dos chicos, a uno lo conocía del año pasado porque habíamos estado en la misma clase; del otro sabía pocas cosas, entre ellas que era primo lejano de uno de mis compañeras de toda la vida, que había estado en A, igual que la chica que tenía al lado, y que tenía una hermana que ese año había empezado la universidad. Llegue a la conclusión que fisicamente no se parecían, él era mas moreno, tenía el pelo rizo y negro y unos ojos que me hicieron reflexionar; y siendo sincera no tenía para nada un físico atractivo.

El día de la presentación paso y con la presentación ese mes, el siguiente sin ninguna novedad a no ser que estaba empezando a conocer mejor a cada uno de mis nuevos compañeros. Nos habían recolocado y yo tenía detrás aquel chico que tanta  curiosidad me había producido el día de la presentación, se llamaba Daniel, pero mucho cuidado con llamarle asi porque recibirias la típica frase de él: "Llámame Dani". Era majo pero lo de estudiar no es que fuera su mayor pasión, por eso tenía que ayudarle en cada uno de los examenes, lo cuál hizo que cada día hubiera más confianza entre ambos.

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