••NARRA BAEKHYUN••
Aun lo miraba sin poder creer lo que un momento me habría dicho. Era imposible ¿Porque alguien como él iba a querer ayudarme alguien como el sin siquiera conocerme?, es ilógico.
Suspire pesadamente e intente concentrarme en lo que explicaba el profesor, pero se me hizo completamente imposible ''maldito Chanyeol'' pensé tratando de comprender las palabras del gigante sentado a mi lado. Sonó el timbre de salida de clases y yo prácticamente salí corriendo del salón, ignorando por completo los gritos de Chanyeol al tratar de detenerme.
Corrí por todo el instituto sin importarme con quien chocaba o botaba, solo quería estar solo y pensar. Después de unos minutos llegue a la biblioteca, mi escondite, el único lugar en el que me siento seguro, ya que Taeil no tiene idea de que existe. Entre al lugar el cuál estaba vacío como siempre y camine a un rincón escondido entre dos estantes, con montones de libros por todos lados. Deje mi mochila en el suelo y me senté entre esas torres de libros, únicos testigos de mi sufrimiento, dolor y lágrimas. Este lugar es muy especial para mí y no solo porque me encanten los libros, sino que es porque me da seguridad y calidez. Tome el libro que el día anterior estaba leyendo desde donde me quede.
Después de un rato leyendo escuche ruido en la entrada de la biblioteca "que extraño" pensé mientras me ponía de pie y me acerque al estante que impedía que alguien me viera mire por entre los libros y note a Zico, uno de los "amigos" de Taeil. Mi cuerpo se estremeció al ver entrar a Taeil y a sus demás amigos, en especial al notar que Taeil venía con un palo de béisbol "¿de dónde demonios saco eso?" pensé asustado y comencé a retroceder sin notar que con el movimiento varios de los libro calle ron al suelo, llamando la atención de los recién llegados. Taeil río con sorna.
— Ni para esconderte eres bueno —dijo en tono burlón, acercándose a mí.
Yo negué con la cabeza mientras mis ojos comenzaban a inundar se en lágrimas, y el terror recorría todo mi cuerpo haciéndome temblar las piernas. Tropecé con uno de los libros tirados en el suelo haciéndome caer al suelo, él se acercó a mí y me tomo de cabello haciéndome ponerme de pie. Yo solo negaba con la cabeza mientras gruesas lágrimas caían por mis mejillas, las piernas y todo el cuerpo me temblaban, odio a este imbécil tanto como le temo. Él sonrió de lado y me golpeo el estómago con su puño haciéndome caer al suelo, ya que había soltado mi cabello, lleve mis manos a la zona afectada retorciendo me del dolor. Los demás se acercaron a mí y comenzaron a patear me entre todos obedeciendo las ordenes de Taeil.
Dolía, dolía mucho, pero no eran solamente los golpes sus insultos dolían aún más. Odio esto, lo odio con todo mí ser, deje que me golpean, ya no tenía fuerzas para resistirme pero no podía dejar de llorar. Taeil al notar que ya no ponía resistencia, se enfadó y pude notarlo aunque estuviera casi inconsciente y lo viera borroso. Dejaron de golpearme y quede de lado viendo a Taeil mi labio, nariz y frente sangraban mezclándose con las lágrimas las cuales no dejaban de caer por mis mejillas.
— ¿te gusta que te golpeen? ¡Maldita zorra! ¡Acabaré contigo! —grito pegando me una patada en el estómago, haciéndome escupir sangre por la boca y dejando me sin respiración, por lo que comencé a toser haciéndome escupir aún más sangre. — ¡eres repugnante! —me pego otra más pero está en mi costilla.
Lo vi levantar el bate de béisbol sobre su cabeza, "¡va a matarme!, al fin lograra su objetivo. Este es mi fin... Ya no quiero más, solo... mata me". Pensé resignado cerrando los ojos. Escuche a los demás decirle algunas cosas a Taeil pero no logre entenderlos, estaba demasiado perdido esperando el golpe, el cual, por una extraña razón jamás llego. Abrí los ojos y con dificultad note la silueta de alguien, lo veía borroso pero era alto "¿podrá ser el...?".
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:~*SIN VOZ*~:
RomanceBaekhyun es un chico muy inteligente el cual obtiene una beca para estidiar en el mejor instituto de Seul, pero unos chicos de ese lugar, en el momento en el que baek llega a estudiar hay, lo dejan mudo y desde ese dia, no lo dejan en paz. Hasta que...
