47 street

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El señor Joe termino de desayunar y me pidió de hablar. Nos sentamos en la mesa de la cocina.

-Bebecita vamos a aclarar unas cositas. 1, al aceptar este trabajo tenés que aceptar hacer TODO lo que yo te diga

-Acepto... Creo

-Perfecto. 2, no me gusta que te vistas así, cuando ayer te Vi te imagine en minifalda y un top escotado, no en alpargatas. Toma $4000 necesito que te vistas decentemente, que pensaran mis visitas?

-Perdon señor Joe, acepto

-Ultima peor no menos importante, vas a vivir conmigo 24/7

-Señor, tengo un hijo.

-Ahogalo en una pileta o algo así que se yo. Yo necesito ver a esta hermosura de mujer todos los días

Este hombre está demente, no puedo ahogar a Levi, es mi alma. A pesar de haber Sido un error es lo más valioso que tengo

-Hoy no vas a volver a tu casa, ya te quedas aca. Si no tenes más preguntas anda a comprarte algo de ropa que pareces una linyera.

Salgo de la mansión con lágrimas en los ojos, para sobrevivir tengo que matar a mi hijo. Nunca podría hacer eso, me recuerda mucho a su padre Damián. El amor de mi vida, nunca podré estar con alguien más, a pesar de que me abandono estando embarazada y nunca más lo volví a ver, Damián Sánchez siempre será el dueño de mi corazón.

Llegué a 47 street, la capital de la moda neoyorquina. Entre a un par de negocios y compre una minifalda roja y una negra, un putishort de jean, 10 tops reveladores, un jean, 2 pantalones pegados, un pijama de lencería, tangas y corpiños con push up. Además de 3 pares de tacos aguja y daggers.

Me redirigi a la casa de Joseph, me metí al baño y me cambie. Justo en la puerta del baño estaba Joe.

-Wow bebecita estás preciosa, ya no pareces mi sirvienta mugrienta ahora pareces mi esclava sexual.

Barriendo Nueva YorkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora