No vuelvas,
ya me acostumbré,
a decir tu nombre,
y no agachar la cabeza,
ya me acostumbré,
a que me pregunten por ti,
qué sé de tu vida,
y decirles,
que todo lo que sé,
es que no estás en mi cama,
que ya no soy yo,
a la que besas por la mañana,
pero lo más importante;
ya no soy yo,
la que sigues esperando a pesar de todo.
