Pase toda la noche del lunes tratando de soltar el nudo de las sogas que me mantenían cautiva.
Cuando amaneció me sentía cansada de tanto luchar, desconocía la hora y tampoco había señal de Sophia ni de los chicos.
Solo podía saber si era de día o de noche por la luz que entraba desde las escaleras. Me dolían los pies, los brazos, la cabeza; en ese momento lo único que me quedaba era llorar.
Solo recordarlo me eriza la piel, estar cautiva de esa forma es una experiencia espantosa, y mas aun cuando lo hacen por una razón tan estúpida.
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El Diario De Diana
RandomDiana narra en su diario las extrañas cosas que pasaron en su vida por casi un mes desde que se hizo, supuestamente, dueña de un teatro, poco a poco se fue desencadenando un tormento liderado por un chica que le guardaba un absurdo rencor por algo o...
