Con el fin de darlo todo esta noche, cogí mi neceser y me hice mi característico eyeliner y me planché el pelo, no quería ir muy recargada así que opté por un vestido negro con flecos y unos pendientes dorados y brillantes.
Ya que estoy en Barcelona, habrá que aparentar -dije-.
Al salir del baño, Valeria se quedó boquiabierta.
Valeria: Tía, estas tremenda.
Vanessa: Solo me he arreglado un poco, jaja.
(Jodete zorra).
Pillamos el coche y fuimos a Clandestino "el lugar de moda" , era una antro pero tenía su encanto.
Después de 1 hora en el local bailando con Valeria y tomando la cuarta copa, me tropiezo y casi caigo cuando, de repente, soy agarrada por unas grandes manos, me giro y veo a un chaval de enormes ojos marrones con pecas y pelo alborotado. Me quedé impregnada.Chico: Estás bien?
Vanessa: Sí, gracias y perdón por pisarte.Al recomponerme, este me ofreció sentarme para recuperarme, a lo que yo, acepté.
Después de unos minutos hablando de donde éramos y que hacíamos aquí, me envalentoné y le pregunté su nombre:
Vanessa: A todo esto jaja ¿cómo te llamas?
Chico: Eugenio, pero me llaman Migue.Ese nombre se me quedó grabado a fuego en la cabeza, nunca se me iba a olvidar. Después de otros 30 minutos hablamos, me pide salir a bailar y yo ni vaga ni perezosa, me lancé a la aventura.
Cada vez notaba como el alcohol me iba subiendo más, me preocupaba, pero a la vez me dejaba llevar. Estaba con Eugenio -pensé-.
El baila iba cogiendo tonos más indebidos y cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos detrás de los baños...
Recuerdo poco de esa noche pero lo que pasó al día siguiente no lo olvidaré, definitivamente, nunca.
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Sueños de pluma y neon
RomanceUna chica curiosa, introvertida y llena de vida, emprende un viaje en busca de nuevas experiencias y conocimientos que la ayudarán a crecer como persona, hasta que...