Steve miró la lápida. Por fin. Natasha merecía un funeral, sin duda. Banner le acarició la espalda con cariño.
—Y ahora, Steve Rogers va a decir unas palabras— dijo Tony, aguantando las lágrimas.
Steve se levantó, realmente sorprendido de que Tony lo llamara por su nombre.
—Eh... Bueno... Hola, Nat— sonrió de forma triste, patética. Los sollozos de Clint aumentaron.— Aún no me creo que te hayas ido. De verdad que no— se mordió el labio inferior, intentando retener las lágrimas.— No es justo. No lo es. ¡Natasha Romanoff, eres la persona más egoísta que conocí en mi vida, no puedes hacerme esto!— gritó, la voz desgarrada.— Dioses, perdí a Peggy y te tenía ahí. Perdí a Tony. Y te tenía ahí. ¡Natasha, perdí a Bucky y tú estabas ahí! ¡NO ME PREPARÉ PARA PERDERTE A TI, NATASHA!
Se abrazó a la lápida con horror.
