Atarashi regresaba a su hogar despues de su visita a su lugar especial en esa oscuridad que llamaban vida.
No podia dejar de pensar en aquel tipo que se encontro, ¿por que no la habia atacado? ¿cuales eran sus intenciones? ¿amigo o enemigo?, todo se fue al abismo en cuanto llego al umbral de su hogar y escucho una voz familiar que extrañaba demasiado.
*- Solo espero que podamos ayudarlo en su nuevo resurgir.
Sp- Se que tu llegada sera lo mejor que le ayude en su recuperacion, mi hija necesita de tu amistad ahora mas que nunca.
*- Hare todo lo que este a mi alcance Sensei Splinter.
At- Sabia que eras tu, te escuche desde lejos, ya te extrañaba mucho Monalisa.
Atarashi llego corriendo y se lanzo a los brazos de su amiga salamandriana que la recibio con una amplia sonrisa y un fuerte pero gentil abrazo.
Ml- Aqui estoy para ti, ahora no me alejare tanto tiempo de ti querido Raphael... o debo llamarte de otra forma.
Atarashi dejo de abrazar a su amiga y alejandose un poco de ella, se presento como toda una señorita educada haciendo una reverencia como si trajera un vestido.
At- Mi nombre desde ahora es Atarashi Hamato, es un gusto ser ahora tu amiga querida Monalisa.
*- Atarashi es un bello nombre para una doncella hermosa y joven.
Atarashi dejo su reverencia para buscar aquella voz masculina que se le hizo conocida, tras de ella se encontraba
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Un atractivo conejo blanco vestido de Samurai con dos Katanas en el cinto, sin ninguna razon aparente, el corazon de Atarashi se acelero y sus mejillas se pintaron de un tenue rosa, gracias a su mascara no se podian ver.
El chico conejo se acerco con elegancia y una seguridad que nunca habia visto, ni si quiera en su hermano azul, el conejo puso una rodilla en el suelo y con una mano tomo una de Atarashi y con delicadesa la beso, un cosquilleo electrico atraveso todo el caparazon de la femina tortuga, en especial cuando pudo ver aquellos ojos azules, eran mas azules que de aquella tortuga de la cual pensaba estaba enamorada.
Con una profunda y apacible voz, el conejo se presento.
*- Soy Usagi Yojimbo, y sere su eterno esclavo hermosa princesa.
At- Y yo soy Atarashi Hamato, y solo deseo su amistad humilde Samurai.
Lo que ellos no pudieron notar fue un brillo intenso que se formo en su mano, Splinter quedo impactado al ver como aquel fino hilo rojo por el cual Raphael estaba unido a Leonardo, fue cambiado por un lazo grueso de un rojo intenso como las llamas, y como un halo dorado envolvio a los jovenes. Los ojos verdes de Atarashi brillaban como las esmeraldas que eran con un resplandor de esperanza nunca antes visto.
El tiempo se detuvo para los dos jovenes, parecia que estaban en el vasto espacio y que todo se paralizo para los dos en ese momento, pero todo llega a su fin cuando la envidia y los celos llegan a todo lugar donde hay felicidad.