capítulo seis

148 14 6
                                        


—¡Ya cállate! ¡Te he dicho que no es mi novio! —Grité firme para hacer callar a Rosalya. Sin embargo, eso no pareció convencerla.

—Por ahora. —Dicho esto me lanzó un guiño coqueto, y una pequeña risa segura se liberó de sus labios.

Debo confesar que aquel gesto me hizo sonrojar. Sobre todo porque a mis  adentros, yo también lo sentía. Sentía que entre Armin y yo estaba creciendo algo. Siempre me pareció un chico tan lindo, desde el primer día en el que Alexy y él entraron al sweet amoris, siempre supo como hacerme reír. Además, lograbamos entendernos. Conforme los días pasaban, me volví más apegada a él. Todo sucedió de manera tan natural.

—¡Ja! ¡Lo sabía! —Gritó de forma victoriosa una vez notó mi sonrojo.

—¿Q-qué...?

—Estás pensando en él, ¿no es cierto? —No tardó nada para enseguida alzar sus cejas de forma juguetona y traviesa.

—¡Ah! ¡Basta, Rosa! —Podía sentir como mis mejillas comenzaban a arder automáticamente, una vez más.

Sentí como de un momento a otro, las personas que cruzaban el patio giraban de vez en cuando para vernos. Aquel hecho comenzó a ponerme nerviosa.  ¡No quiero que mis padres se vayan a enterar de nada! Ya he tenido suficientes problemas con salir de casa de noche sin permiso, y con las faltas a clases que he tenido. Si se enteran que estoy por tener un "novio", ahora sí estaré completamente muerta.

—¿Sabes? Estás actuando un poco melodramática. El chico aún no se ha lanzado a dar el primer paso y tú ya estás comiéndote la cabeza por esto.

—¡¿Qué?! ¡Claro que no!

—Pfff, ¡claro que sí! ¡Mírate! ¡Estás hecha un tomate!

Algunas cuantas personas al cruzar camino por delante de nosotras liberaron algunas ligeras carcajadas. Entonces lo acepté. De todas formas, sabía que cuando estuviese argumentando contra Rosa, difícilmente sus gritos pasarían por ser desapercibidos. Sin embargo, en cuanto me dí la vuelta, olvidé todo, pues miré que se trataba nada más y nada menos que de las muy insoportables Amber, Charlotte, y Li.

—¿Y ustedes qué tanto ven? —Sin pensarlo dos veces, Rosa se lanzó a cuestionarles de manera corta y fría.

—No, Rosa... —Susurré para que sólo ella me escuchará. —Ya déjalas.

No logré mucho, porque al momento en que terminé de acercarme y de hablarle a Rosa, Li con su voz chillona atacó de manera casi inmediata a Rosa, quien tampoco se volvió a pensar dos veces antes de contestar bajo el mismo tono y atrevimiento.

—¿Disculpa? Nosotras miramos a quienes queramos, y de la manera que queramos.

—Además, no veo el problema de observar el semejante espectáculo que vosotras sois. —Charlotte complementó con una de esas pequeñas sonrisas que sólo ella suele hacer.

Eso exclusivamente sólo empeoró la situación, porque en aquel instante, Rosa se encendió.

—¿Discúlpame? ¡¿Cómo me has llamado?! ¡¿Espectáculo?!

De manera inmediata, hice todo lo posible para tomar de los brazos a Rosalya y evitar que cometiera una tontería. Amber junto con sus amigas, simplemente se rieron.

—Pffff... —Bufó la rubia dirigiéndose a sus amigas. —Vámonos. No tiene caso quedarse, es sólo un desperdicio de mi tiempo. Dicho eso con un rostro un tanto burlón se dió por mirar a Rosa y a mí de pies a cabeza. —Un gran desperdicio de mi tiempo.

Podía notar como Rosa solamente lograba enojarse más, mientras a su vez, Amber, Charlotte, y Li se marchaban entre más risas burlonas. Increíble. Cada vez son más irritables.

Navidad Sin TiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora