Tres semanas atrás.
[...]
Sigo sin entender cómo fue que Alexy me convenció salir de mi casa. Estaba tan seguro de no querer hacer nada. De hundirme sólo en mi habitación, o en la sala de estar. «Necesitas aire fresco, Kentinito». Pero, supongo que de alguna forma, lo hizo.
—¿A dónde me llevas? —Le cuestioné con una ceja fruncida, mientras observaba con extrañeza como me llevaba de la muñeca.
—Sólo al mejor lugar al que podrías ir para animarte. —Contestó con completa seguridad.
Rodé los ojos. —Agh, Alexy. —Solté enfadado. —No me vayas a llevar al centro comercial.
Se detuvo terriblemente ofendido. —¿Qué? ¿Por qué no?
—¿Es en serio? —Suspiré cansado. —Lo menos que quiero hacer ahora es vivir, ¿y tú me piensas llevar al centro comercial? -Le cuestioné con ironía.
Él sólo me vió por unos segundos en silencio, antes de contestar. —Pues sí, ¿no?
Me llevé de golpe la palma de la mano hacia mi rostro. —Ah, olvídalo.
—Kentinito... —Suspiró.— El centro comercial es mi santuario. Mi jardín de Edén. Que yo te esté llevando es la máxima expresión de mi más sincero, y puro amor por ti.
—Oh, ¿en serio? —Arqué la ceja un tanto divertido, pero sin dejar de encontrarme decaído.
—Sip. En serio. —Gesticuló una pequeña sonrisa. —Así que déjate querer, y sígueme.
Rodeé los ojos. No tenía sentido seguir quejándome cuando ya sabía que Alexy no cambiaría de opinión. Así que lo seguí, dejándome guiar por su mano.
Debo admitir que la compañía de Alex me era confortable. Escucharlo reír y jugar conmigo, estaba incluso comenzando a subirme los ánimos. Lastimosamente, no fue suficiente. Las palabras de Sucrette seguían incrustadas en mi mente, y no podía ocultarlo.
—Kentin, si sigues así no llegaremos a ningún lado.
Alexy me dedicó una pequeña mirada «frustrada». Pero, era Alexy, y él nunca se podría frustrar, así que no me lo tomé en serio.
—Bueno, tú fuiste él que insistió en traerme aquí en primer lugar.
Ya nos encontrábamos dentro del centro comercial. Paseando de un lado a otro, mientras Alexy se sujetaba insistentemente de mi brazo, seguíamos sin entrar a ningún lugar. ¿Por qué? Yo no quería.
—Y todo mi gran esfuerzo se irá por la borda si sigues rechazando todos los lugares a los que te trato de llevar. —Me reprochó con ese pequeño gesto en la ceja que él sólo sabe hacer.
—Es que no estoy de humor, Alexy.
—Volteé a verlo de manera seria.
—No sé porqué insistes tanto en estar conmigo.
Él sólo me volteó a mirar. Lo cual aproveché.
—Escucha... Alex. —Suspiré antes de hablar. —Aprecio mucho el gesto. En verdad, no sabes cuánto te agradezco haber venido. —Bajé mi mirada con nostalgia.
—Fue algo que en realidad necesitaba mucho. —Volví a levantar la mirada, pero esta vez, evitando sus ojos. —Pero no estoy de humor. Y va resultarte frustrante soportarme.
Él sólo me miró con una pequeña sonrisa entre los labios. Parecía seguro de lo que iba a decir.
—Kentinito. —Rió suavemente. —Tú nunca estás de humor, e igualmente te termino soportando. —Me tomó nuevamente del brazo. Debo admitir que aquel gesto, me sonrojó un poco.
Me mata cuando esto pasa. ¿Qué quiere? ¿Que me arme de problemas? ¿Por qué siempre tiene que estar toqueteandome? Yo en parte ya me acostumbré, es decir, lo hace todo el tiempo cuando salimos, pero... Las personas a veces, no dejan de mirarnos y, resulta un poco incómodo para mí. Me torna nervioso. No quiero generar malos entendidos y tener por consecuencia problemas con mi padre.
-—Agh, no lo entiendes. —Me aparté rápidamente. Él sólo me miró extraño. —Siempre lo ves todo lleno de optimismo y diversión. Nunca lo entenderás porque... Todo siempre es alegría y salidas para ti.
Continúe hablando cada vez más frustrado. Él frunció el ceño. —Pero existe este otro lado en donde te enamoras de alguien que jamás te volteara a ver como tú le ves.
Él pareció tensarse. Sin embargo, terminó soltando un suspiro y volviéndose hacia mí.—¿En serio crees que no lo entiendo? —Cuestionó con ironía.
En ese momento, debo confesar que ya me sentía bastante idiota, y no entendí a qué se refería. —¿Ah? —Me giré confuso hacia él.
—Sobre ese otro lado en donde te enamoras de alguien que jamás te volteara a ver como tú le ves.
—Ah, sí. —Bufé entonces frente a él. —Estoy bastante seguro. —Dirigí mi mirada directamente a él. —Mi vida ha sido un desastre. Duré más de dos años enamorado de la misma chica que jamás se molestó en siquiera verme. Y aún así, ¿qué hice? Seguir como un estúpido siempre tras ella. Siempre ayudándola. Siempre tratando de conseguir por aunque sea una mirada o un leve gesto de ella. Es un poco idiota de tu parte no comprender todo eso.
Por un momento, no dijo nada, pero después, esbozó aún así, una pequeña sonrisa. Sin embargo, esta era diferente. Como la vez pasada, llena de ironía.
En ese momento, le miré con total desconcierto. Alexy parecía llorar. Algo que me era imposible puesto que Alexy nunca lloraba. Además, él no tenía razones para hacerlo. —¿Qué? ¿Ya no vas a decir nada?
Mientras tanto, seguíamos de pie, fijos frente la fuente principal. Las personas seguían pasando, y una que otra volteaba para mirarnos. Era bastante notorio que estábamos discutiendo. Fue en ese momento cuando empecé a reflexionar sobre mi tosca manera de hablar.
—En realidad... —Alexy levantó la mirada, y con voz baja respondió. —No creo que tu realidad esté muy alejada de la mía.
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Navidad Sin Ti
FanfictionSin saber qué más hacer, Sucrette decide organizar junto con Rosa una fiesta de navidad con la esperanza de juntar a Alexy y Kentin, y ayudar que se reconcilien. Pero parece que estaban más heridos de lo que esperaban. Kentin x Alexy del juego oto...
