Álex.
Me desperté a la mañana siguiente, mi alarma estaba sonando, eran las seis y media de la mañana, la verdad no era muy buena para despertar temprano, siempre estaba de mal humor al no dormir lo suficiente ya que la mayoría de las veces me quedaba despierta hasta la madrugada leyendo algún libro que me interesase en el momento, y eso me causaba el mal humor con el que me estoy levantando ahora.
Maldita preparatoria a la que tengo que ir, no sé porqué me obligan a soportar un lugar donde debo ver a todos esos adolescentes hormonales, chicas tontas y populares que tienen poca materia gris en su cerebro y mucha ropa en su armario, tan superficiales que se fijan si tienes el mejor auto o el cuerpo con más curvas, si sales con el atleta y eres porrista, donde te encasillan por tener buenas calificaciones o leer libros, te discriminan por no tener gustos similares a los demás que solo se dejan llevar por la popularidad del momento, para cuando salgan de la preparatoria todo se irá al desagüe y lo que un día fueron ya no lo serán, ¿para qué preocuparse en agradar a todos si siempre se olvidan de ti? Yo me voy por lo simple, no me interesa agradarle a nadie, probablemente cuando llegue allí nadie se dirija a mí por mi actitud, tampoco estoy planeando cambiarla por personas que no me importarán, me acostumbré tanto a que todos me abandonen que preferí escoger el camino sencillo y evitarme todas esas estupideces, no hacer a nadie importante para mí y así evitarme todo el rollo de la desilusión, eso ya no es mi tipo.
Entré al baño privado que tengo en mi habitación para darme una ducha de agua tibia, necesitaba relajarme porque mi mal humor iba en aumento. Al salir de la bañera até una toalla alrededor de mi cuerpo y comencé a secar mi cabello, necesitaba buscar ropa qué ponerme, entonces me acerqué a mí armario; mi manera de vestir es algo distinta a lo que está de "moda" en el momento, los vestidos para mí son como esos amigos hipócritas que los tienes porque están ahí, más no porque te agraden, los tacones y yo no nos llevamos bien porque no sé cómo caminar en ellos, siento que me partiré el cuello en cualquier momento cuando los utilizo, lo mío es más las blusas holgadas y cómodas, los jeans desgastados con algunos rotos y unas vans, converse o botas; así que opté por no pensar mucho, tampoco es que me interesara demasiado por mi apariencia física; escogí una blusa negra simple sin estampado, unos jeans desgastados azules y unas converse negras, busqué mi chaleco de cuero que no podía faltar con este clima, me cepillé y dejé que mi cabello quedara sin peinar, igual no lo necesitaba, daba una apariencia más relajada y salvaje.
Bajé a la cocina por cereal y me encontré a mi madre en ella, estaba con su bata de dormir y se acercó a mí para desearme buenos días, yo la esquivé olímpicamente porque no quería tener nada que ver con ella en el momento. Tal vez muchos de ustedes crean que soy la peor hija que una madre pueda tener, pero no saben lo que he tenido que pasar por culpa de ella, y no es justo que quiera hacerse una buena madre cuando me ha hecho tanto daño.
Mi madre solo observa como me alejo hacia la mesa a comer mi cereal en silencio, casi nunca tengo alguna conversación con ella, y cuando hablamos solo es para discutir, porque es lo que ella siempre hace, creo que es lo mejor que puede hacer.
- ¿Siempre serás así conmigo? - me pregunta con una cara de decepción y enfado - No entiendo qué he hecho mal contigo, no merezco esto.
- Pregúntate a ti misma qué has hecho mal y el porqué de mi comportamiento. - lo digo en un tono frío e inexpresivo. - Me iré a esa preparatoria, no me esperes temprano. - finalizo y decido salir de allí.
Mientras estoy afuera decido ir caminando hacia la preparatoria, conecto mis audífonos a mi celular y pongo a reproducir mi música, la canción que se escucha es Snap out of it de Arctic Monkeys y me dispongo a caminar.
ESTÁS LEYENDO
Save Me.
JugendliteraturDante Adams es un chico con todas las cualidades, es atlético, inteligente, muy apuesto, popular entre la comunidad femenina, y sobre todas las cosas, tiene un encanto inigualable. Su vida es normal, como todo adolescente, hasta que llega a su vida...
