Capitulo IV
Amelia y su madre compartieron un poco mas, hasta que uno de los clientes de Alicia le llamó por una emergencia. Su mamá hizo la transformación de super madre, a Alicia Thompson, mujer de negocios.
Alicia se despidió calurosamente de su hija, y Amelia volvió a quedarse sola.
Entonces, solo pudo enfocarse en seguir hablando con Nick, que había respondido ya.
Nick: ¿Escribes todo ese material? Eso si que es impresionante.
Nick: Si, pero raramente me llaman por mi nombre completo, solo lo hace mi abuela o mi madre cuando están molestas conmigo.
Nick: le agradeceré siempre al algoritmo por haberte puesto en el medio del camino 😊
Nick: actualmente, nada especial... lo tengo complicado con la universidad. Pero usualmente leo o salgo con mis amigos.
Nick: ¿Y tú que haces para divertirte?
Amelia respondió de inmediato.
Amy: así que eres un poco como yo, vas por tu diminutivo.
Amy: He estado escribiendo desde hace algunos años. Poemas, sonetos... intentos de novelas.
Amy: la única plataforma en la que puedo expresarme libremente, sin tener que poner mi cara o nombre.
Amy: normalmente... salgo con mis amigos, o sólo me quedo precisamente a escribir.
Amy: ¿cual fue el ultimo libro que leíste?
Amelia sonrió al terminar el texto y pulsó enviar. Las personas podían llegar a sorprenderte. Y esa tarde, ninguno de los dos dejó de sorprenderse. Hablaron de todo y de nada, temas banales. Intereses. Era de esas conversaciones que no querías que acabasen.
Se paseó por la casa, sonriendo, mordiéndose los labios concentrada. Riéndose en voz alta, sintiéndose ligera. Estaba conociendo a una persona, de esta forma fortuita y sorprendente que solo podía permitirlo el mundo moderno. Y le gustaba que fuese así.
Se había sentido atraída a otras personas. El último siendo Andrew. Las mariposas, las risas, la sensación de atracción eran familiares, pero de alguna forma diferentes. Nunca el tiempo se le había pasado tan rápido. Nunca había perdido la noción de las horas, más bien.
Por eso cuando recibió la llamada de Lily, se sorprendió.
― ¿Estás lista? ― preguntó apenas contestó – ya me estoy preparando para salir.
Eso quería decir que no estaba tan mal...
―Iba justo a eso, amiga― le dijo mientras se levantaba del sofá. ― me ducho y en una media hora, puedes venir por mi.
La risa de Lily le contagió.
–Me quedaré para el resto de los días como tú chofer, ¿no? Pues venga, apura que yo casi estoy lista.
Amelia volvió a reír y se despidieron rápidamente.
Casi corriendo, subió a su habitación, y eligió su ropa. Algo casual. Le encantaba ir de falda o vestido. Así que eligió un conjunto precisamente de falda.
Cogió su toalla y fue directo a la ducha. Amelia era muy rápida en arreglarse, así que, al cabo de veinte minutos, se estaba colocando la ropa escogida. Iba en tonos marrones, con una mini ocre y una camisa con corte en V y un poco de espalda.
Escogió unas sandalias bajas, que se amarraban en el tobillo. Le gustó el resultado que vio en el espejo, y decidió ponerse un poco de maquillaje. Su teléfono sonó cuando terminaba de pintarse los labios, de rojo.
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SOUVENIR
RomanceAmelia no estaba esperando enamorarse de una persona que estaba a kilómetros de distancia. ¿Cómo pueden las palabras llenar su corazón de tal forma, que ya no existe nada más? ¿Cómo puede desear a alguien a quien nunca ha visto? Cuando el amor te so...