Capítulo 26

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Khalan por su mirada reflejada en sus pupilas reflejo asombro. Eso no se lo esperaba. O al menos no esperaba que estuviera aquí. Supongo que menos verme como acompañante de Thatcher.

La vida de sorpresas Khalan.

Bajamos las escaleras y pasamos entre el medio de las personas que se hicieron a un lado llegando así hasta la pista de baile.

Thatcher y yo nos pusimos en posición. La música empezó a sonar y nosotros empezamos a bailar.

Mientras bailabamos Thatcher comenzó hablar conmigo.

-y dime ¿viste entre la gente al tal Khalan Blake?- pregunto.

Que manera de empezar la conversación.

- pues...sí lo vi- dije dudosamente.

- mmm ya veo, ¿que máscara usa?- preguntaba él pero la verdad es que ya sabía como habia venido.

Pues le había dicho a sus guardias que en cuanto llegará se lo notificaran.

-una color vino- ¿por que tanta pregunta pensé?

- bueno hay muchas personas con mascaras que llevan esos colores así que no estás siendo exacta.

- ¿¡por que quieres saber!?-

- bueno sólo quiero ayudarte por si se te escapa- mentía Thatcher.

- no importa, mejor olvidalo- ya estaba molesta por la imprudencia de Thatcher- yo lo buscaré cuando terminemos de bailar.

Por que tanto interés en saber derepente ¿acaso tienen algo que ver?

- ok- dijo cortante.

Su actitud en como se está tornando me molesta.

Así que lo que quedaba del baile me limite a sólo bailar y no decir ni una sola palabra. Podía decirse que hasta había un poco de tensión.

Pronto el baile terminó y cada cuál cogió por su lado hablar por las personas. Estuve charlando y a la misma vez buscando a Khalan con la mirada. Espero que no se haya ido.

Luego estuve caminado buscándolo hasta que lo encontré. Estaba en la mesa de comida así que fui hacia allá.

Luego fui y me puse al frente de él.

- Hola Khalan-

El se iba a ir pero se detuvo y me habló.

- Hola Jenevive- dijo gélido.

- podemos hablar- le pedí.

Él apretó su mandíbula.

- ahora no puedo voy a estar ocupado- me contestó aún gélido.

Bueno si no quieres hablar por las buenas sera por las malas.

Puse mi mano encima de la suya. Cogí una fresa y me la comí sensual mirando lo a los ojos.

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