Inconsciente: Capitulo I.

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Capitulo I.

Era la hora de entrar al aula, ahí me reuní con mis compañeros que me iban acompañar toda esta temporada, algunos eran tontos, otros más pero tenía que ser tolerante porque si no podría tener una explosión cerebral, al menos el chico que iba ser futuro amigo a pesar de hacer una actividad aburrida para mí, sí me cayó bien y era alguien con quien acostumbraba andar. Algo que añadir que me encantó es que no me tuve que presentar ante el aula como se hace mayormente, porque simplemente es una estupidez, al fin y al cabo nos conoceremos de alguna u otra manera es un año entero o más que tendré que lidiar con ellos así que era algo positivo que vi por parte de mis profesores, y poco más... un colegio normal, unos compañeros normales y un chico nuevo normal, ¿qué más esperaban? Pues nada más había ese primer día, fue un día totalmente perdido en el colegio y sin ningún interés que podría presentar el centro.

Había pasado una semana desde que ingresé al nuevo colegio, y era totalmente monótono lo que hicimos en esa semana, parecía que todo estaba planeado, y todo eran pasos a seguir sin ningún mínimo cambio. Allí iba yo dirigiéndome hacia el curso, pensando que si todo el año íbamos a seguir con lo mismo, pero este día fue diferente. Entrando yo al aula, me senté como de costumbre, al saber la monotonía que vivía yo ahí, ni intenté ver cosas diferentes dentro del aula, la profesora llegó e iba dictar como de costumbre... Había olvidado mi lapicero por ello decidí decirle a Daniel que me preste uno de sus lapiceros, pero Daniel estaba hablando con alguien del lado contrario mío, no quería interrumpir hasta que me puse a pensar y sabía que la silla del lado contrario acostumbraba estar vacía, sabía que faltaban personas del curso, que quizás no acostumbran a entrar a clases la misma semana y era así mismo como lo supuse, una chica era quien ocupaba la silla del lado contrario de Daniel pero no cualquier chica, era alguien tan, pero tan... no podría definirlo pero sí llamó mi atención y sí se ganó esa atención, no tanto su físico era tan inigualable sino su forma de hablar, su tono de voz... era tan atractivo para mí que ni siquiera copié la clase con tal de concentrarme en disimular para mirarla. ¿De dónde salió esa chica? Me pregunté, pero la pregunta más importante era ¿Qué me pasa? ¿Por qué me siento así? ¿Por qué siento que ahí está todo? Era un sentimiento que nunca había sentido, y me pareció tan estúpido que me llegase a importar y prestarle tanta atención a una persona, pero otra parte de mí dice que sí se lo merecía. En la hora libre nunca la vi por más que intenté buscarla desde lejos, también tenía que disimular, era algo extraño no acompañar a Daniel como acostumbraba hacerlo, pero sí quería verla nuevamente, quería saber que me tiene tan agarrado a ella, cuya pregunta me hacía todos los días a partir de allí.

Esta monotonía sí me gustaba, aunque solo duró tres días, era una monotonía de observarla, preguntarme lo mismo e irme a casa con esa incógnita, así repitiendo todos esos tres días pero hubo un pequeño cambio en el cuarto día porque había un trabajo en grupo, ¿adivinen quién estábamos en ese grupo? Exactamente, coincidimos ella y yo en ese grupo, bueno Daniel y otros más menos importantes, fue la primera vez que hablé con ella y a pesar que solo le préstame tu borrador, fue algo impresionante que me respondiese... espera no, también le pregunté algo muchísimo más importante, creo que ha sido la pregunta que más me dejó marcado y fue: ¿Cuál es tu nombre? A lo que ella me respondió: Noa.

¿Alguna vez le has puesto tanto interés a un nombre? Porque yo sí a partir de ese día; era tan hermoso, al menos a partir de ese día; un nombre tan brillante, al menos a partir de ese día... únicamente porque era su nombre. Era algo interesante, por alguna razón muchas de las actividades, coincidíamos y eso me hizo entablar una relación con ella aparte de que conocía a Daniel y Daniel ya era mi amigo en ese entonces, fue muy fácil por esa parte, enlazar una relación con ella... No me puedo quejar.

Pasaban los días y se volvió mi meta saber más de ella, tampoco estaba tan perdido, quería saber si también era inteligente, con pensamientos futuros buenos, esas cosas también se deben de valorar y obviamente lo tomaba en cuenta por ello tomé la decisión de descubrir más de ella, como que le gustaba leer, y sí leer está enlazada a personas inteligente, su capacidad de elocuencia está más desarrollada, y cada vez que investigaba más sobre ella pasaban esto, todo lo que hacía era positivo, era alguien increíble, no sé porque el destino duró tanto para llegarte a conocer. Pero sí, fue bien conocer más de ti, pero creo que me pasé un poco y conocí demasiado, no era todo colores claros, no era todo muy bien que digamos, tenías un pasado que no te juzgaría nunca por ello, pero ahí estaba; no lograbas olvidarlo, no lograbas sacarlo de tu cabeza y era una ancla en tu cabeza, ¿qué se supone que haría en este caso? Me pregunté, pero tuve la respuesta al instante, era seguir conociéndote esta vez haciendo nuestra relación más fuerte, ahí podré ayudarte y ahí sabrás lo que llegaría hacer por ti.

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