|| Uno ||

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El mundo se resumía en problemas.

Desde el momento que sus padres murieron y lo llevaron con su abuelo Marvolo, el cual sólo lo quería por la herencia de su padre. El tío Morfín no estaba mejor, a él no le importaba la empresa Riddle y los miles de contactos que llegara a tener. No. Le importaba la compañía Slytherin y su destitución como CEO desde que Tom cumplió la mayoría de edad y el abuelo decidió pasarle todos los derechos.

Mala jugada.

El abuelo pensaba que, después de varios años viviendo con él, Tom lograría obtener algún tipo de afecto paterno por é. Claramente no funcionó y Tom vio la primera oportunidad para separarse de su familia materna.

No tardó en irse con sus abuelos paternos, otro gran error, esta vez cometido por él. Mary sólo lo regañaba y le decía qué debía hacer con sus empresas mientras que su abuelo lo miraba con decepción.

Y Tom no estaba para aguantar eso.

Sus abuelos paternos fallecieron después de que un ladrón decidiera entrar a la mansión un día que fue a la universidad. Como decía: el mundo se resumía en problemas.

Tom no había estado en ese momento, pero fue quien habló a las autoridades correspondientes para llevar el caso, dejándolo como primer sospechoso.

Sí, el tiempo pasó y todo se declaró, dejado a un culpable desconocido y a un Tom totalmente independiente.

Después de eso la vida empezó a tener ese toque de monotonía. Arreglar problemas de las empresas resultaron ser demasiado fáciles y el éxito se encargó de lo demás. Pero ya no quería problemas, no más monotonía, no más soledad. No más realidad.

Colocó la manguera en el tubo de escape de su auto y se aseguró de que nada escapara mientras la otra punta la colocaba dentro del carro. Entró en él y lo encendió, dejando que el aire cambiara conforme los minutos pasaban.

Pero, como siempre, la vida se encargaba de poner problemas en su camino.

A lo lejos miró cómo un chico corría hacia su dirección, parecía cansado, su traje desacomodado y sucio le aseguró que había corrido todo lo que pudo hasta llegar ahí.

Frunció el ceño, decidiendo que no perdía nada si salía a ver qué pasaba.

Salió justo a tiempo para que el chico se detuviera al otro lado del auto. Con unos ojos completamente abiertos por el susto podía notar el hermoso color que poseía. El color de sus ojos no era lo único hermoso en él, sus labios eran de un color rosado y su cabello despeinado le hacía ver tan exoticamente lindo y, al mismo tiempo, débil; aunque los músculos en sus brazos negaban eso.

El chico lindo miró hacia atrás con desesperación. No hubo más que decir cuando vio a un grupo de pelirrojos corriendo detrás de él, dos de ellos con cara de querer destriparlo completo. Suspiró y, quitándole la manguera con un ágil movimiento, hizo un movimiento de cabeza para que el joven entrara.

No había tiempo que perder, puede que él no tuviera motivo para vivir, pero no dejaría que alguien más siguiera su camino cuando era claro que deseaba seguir luchando.

Grandes esperanzas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora