Empecé a sentir el cuerpo cansado, me dolía mucho la cabeza y estaba algo mareada, trato de mover mi brazo pero no puedo, algo lo detiene, y ese algo también detiene mis piernas, abro mis ojos y veo que estoy amarrada de pies y manos a una silla de madera, mis brazos están en el espaldar amarrados con una soga al igual que mis piernas; estoy en un cuarto de paredes blancas con unos estantes vacíos. Forcejeo tratando de soltarme pero es imposible, pienso en saltar con la silla de tal modo que al caer se rompa la silla, pero sé que no funcionará, la silla no es vieja y eso sólo sucede en las películas.
- No luches, no te servirá - escucho que alguien dice mientras entra a la habitación, el trae un pasamontañas así que no sé quién es, trato de ver que hay detrás de la puerta pero el cierra rápido.
- SUÉLTAME - le gritó, el solo ríe.
- ¿DÓNDE ESTAMOS? - le pregunté aún gritando.
- Con ese tonito no te voy a responder-
- ¡COMO QUIERES QUE NO TE HABLE ASÍ TARADO, ME SECUESTRASTE, ADEMÁS ME TIENES ATADA! - el no respondió nada, yo me trate de calmar para poder hablarle.
- ¿Quién eres? - pregunto con rabia.
- ¿Quién quieres que sea? - me responde con otra pregunta a lo que yo ruedo los ojos.
- Quiero que seas la persona que me saque de aquí - digo secamente.
- Oh, lastima que no sea así preciosa - dijo mientras se acercaba y me acariciaba la mejilla, yo corrí la cabeza a lo que el rió. - Te haces la dura, me gusta - continuó hablando.
- ¿Qué quieres de mí? - seguí con mi interrogatorio.
- De ti nada, solo eres la carnada - en ese momento me sentí un objeto, pero no mostré que me importaba esa respuesta.
- ¿Carnada para que? - proseguí, trataba de hacer hablar lo más que podía a mi secuestrador, yo había escuchado antes esa voz.
- Para cambiarte por algo - respondió caminado en círculos al rededor mío.
- ¿Cambiarme por qué? - pregunté.
- La verdad no sé muy bien lo que es, pero lo averiguaré, ahora basta de hacerme preguntas - duramos un rato en un silencio incómodo, él no dejaba de mirarme y eso me intimidaba, mis muñecas dolían ya que las movía tratando de zafarme; de un momento a otro el timbre de mi celular empieza a sonar, este está en el bolsillo de mis jeans pero no logro alcanzarlo, mi raptor lo coge y contesta poniéndolo en altavoz.
- ¿Liz dónde estás? Te dije que esperaras en el estacionamiento - responde algo furioso Adam del otro lado.
- ADAM, NO LE DES NADA - grito para que Adam me escuche pero mi raptor me da una cachetada para callarme.
- ¿LIZ? - responde Adam.
- Hola Adam - dice calmadamente mi captor.
- ¡¿Quién eres?!, ¡¿Dónde está Liz?! - pregunta Adam al otro lado de la línea.
- Ella está conmigo y no le pasará nada si haces lo que te digo -
- ¿Qué quieres? Dejala en paz - dice Adam con voz calmada.
- Se tu secreto Adam, ¿Quieres que tu Liz se entere? - ¿de qué está hablando?
- No sé de qué me hablas - dice Adam rápidamente.
- ¿Quieres que te lo recuerde? - le preguntó.
- No se de que me hablas, debes estar confundido -
- Si tu lo dices... Entonces colgaré porque no eres tu el que busco -
- ¿Liberaras a Liz? - mi secuestrador rió.
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A la luz de la luna
WerewolfSiento que me duele todo el cuerpo, trato de abrir los ojos pero los siento muy pesados, aún así hago el intento, cuando los abro veo todo negro, es casi igual que tenerlos cerrados, pero se que no estoy ciego por que veo la luna, es la única luz qu...
