3K de lecturas!! 😮😬😍 Vaya vaya no me esperaba que llegase a tantas en solo 10 capítulos
Bueno les dejo un capítulo de celebración a mis queridxs lectorxs 😅
Besos Muggles!
Capítulo 11
Lección 1: Existen los vampiros
La línea entre el dolor y el placer era demasiado fina desde la perspectiva de un vampiro. Una mordida podía ser la experiencia más horripilante o la más fascinante. Podrías quedarte con ganas de ser mordido, o temer repetir el proceso. La frontera entre los sentimientos provocados a raíz de una mordida dependía de algo tan sencillo como la preparación. Existía una conexión física entre aquel que recibía y el que brindaba. Para el vampiro, la experiencia no iba más allá del sentimiento placentero que provoca ingerir un bocado de tu platillo preferido.
Lena había escuchado, entre esos vampiros tan viejos como la misma historia, que solo morder a la persona que los dioses habían preparado para ti podria provocar real placer a los de su especie. Un placer mucho más allá de la satisfacción de saciar esa sed por siempre presente. Luthor odiaba sentir ese picazón en su garganta, oh, cuánto lo odiaba. Era un sentimiento continuo, una incomodidad con la cual había aprendido a vivir. Las lenguas decían que, solo con la persona creada para pasar contigo la eternidad, la bestia interna que residía en los vampiros sentía total satisfacción. Como si esa sangre fuese suficiente para calmar el picazón de su garganta.
Luthor había vivido demasiado tiempo para seguir esperando a esa persona. Estaba convencida de que era solo un mito. Nunca había conocido a un vampiro que halla encontrado a esa pieza de su vida. Ese banco de saciedad. Esa persona que disfrutaría tanto darse a su bestia como ella disfrutaría de tomar. Y Lena le había buscado. Le buscó en cada cuello donde hundió sus colmillos y en cada muslos entre los cuales hundió su boca. Le buscó con sus ojos verdes, negros y rojos. Le buscó en todas y cada una de sus formas. Y no le halló.
Al cumplir los 150 años había decidido darse por vencida. La vida comenzaba a tomar otro rumbo. Se había enamorado, y aunque no era la persona creada para ella, la pelinegra se había sentido feliz junto a Mina. Cuando deslizaba sus manos por la cintura de la castaña, trazando su silueta con cuidado y delicadeza, agradecía que no fuese esa persona. No quería morderle, no quería sentir eso que las leyendas narraban. Esa desesperación por hundir sus colmillos y beber de la sangre pura y fascinante. Ella amaba a Mina, quería cuidarla como hacía con las piezas escritas de Mozart, Bach y Tchaikovsky. Quería sentarse a su lado y escucharle como escuchaba los conciertos instruméntales cada semana. Apoyar su barbilla de su mano y perderse en la melodía de aquella voz.
-Shh...no te mueves...- susurró sujetando con firmeza a la mujer. Sus manos frías se deslizaron por el frágil cuello de su conquista. Escuchaba su corazón latir rápido contra la caja torácica.
-Lucy...alguien podría vernos.- susurró la pelirroja, la en ese momento rubia, le inmovilizaba las manos contra la pared con una de sus agiles manos.
-Nadie va a vernos. Todos están en la fiesta del alcalde.- aseguró Luthor
Su mano libre bajó desde el cuello hasta llegar a trazar el corset de la mujer que había inmovilizado en la cocina de aquella antigua y oscura casa. Lena amaba la sensación de la tela de aquel traje contra sus dedos. Su propio traje negro estaba tan ajustado como el de la pelirroja. La mujer tembló contra ella, quien recorrió su rostro mientras le dedicaba una sonrisa. A Luthor se le hacía adorable el rostro lleno de pecas de la mujer. La conocía desde hace algunos meses. Mina le había invitado a su casa en más de una ocasion; la pelirroja siempre se le quedaba viendo.
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Instintos
VampirosKara Danvers llega a National City con dos propósitos. Conseguir el trabajo ideal y apoyar a su hermana en su decisión de ser madre. Todo parece desarrollarse de forma perfecta hasta que llega esa noche. La noche en la cual fue mordida por una ¿vamp...
