Capitulo 23: No mas secretos
Lena estaba totalmente pasmada. Kara Danvers, su dulce cazadora de inocente mirada estaba viéndole con ojos atemorizados. La pelinegra notó la presencia de Lexa Kom Trikru a su lado, e internamente agradeció a la castaña que cuidase de su novia. Ningún cazador osaría cometer la terrible estupidez que Kara estaba cometiendo. ¿Entrar a la mansión Trikru la noche del ritual demoníaco más sangriento? Samantha Arias estaría en serios problemas con la vampira.
-Amor, ¿Qué haces aquí?- preguntó Lena acercándose a la rubia a pasos rápidos. Su mirada verde recorrió el pasillo solo para confirmar que además de ella, solo Lexa estaba allí.
-Estaba tan preocupada por ti. - fue lo primero que escapó de la dulce boca de la cazadora, quien estirando sus fuertes brazos había sujetado a Lena, arrastrándola hasta su pecho y abrazándola fuertemente.
La vampira recibió la caricia sin queja, escuchando a su bestia interior gemir en coraje ante el olor a kriptonita que desprendía la rubia. Pateando aquel instinto, la ojiverde deslizó sus manos a la espalda de la cazadora, acariciando la delicada piel que aquel bello vestido fracasaba en ocultar.
-Estás preciosa...- susurró Luthor depositando un sutil beso en el hombro desnudo de su novia. Un fuego en su interior ardió en deseo por ella...ese amor que su parte vampira despreciaba no quería morir.
- Tu hueles un poco feo...- susurró la rubia logrando que la vampira riese, oculta en su hombro.
- Fingiré que no he escuchado ese comentario.- habló una voz a sus espaldas.- El infierno no es tan apestoso como se pinta.- Lexa seguía allí de pie, recostada de la pared y con rostro inexpresivo.
Lena no había cruzado palabra con aquella perspicaz mujer en mas de 100 años. Heda, como era llamada por todos, jamas hubiese permitido a la vampira bajar al inframundo. Por ese mismo motivo, la ojiverde había acudido a Indra, quien le permitió utilizar la puerta no sin antes pedirle un favor que con mucho desprecio la ojiverde había aceptado. Al final...iba a terminar siendo cierto que todos eran bestias intercambiando puestos de poder.
- Lexa, que sorpresa verte...tu madre dijo que estabas de luna de miel...- bromeó la vampira separándose de su novia, quien permaneció pegada a su lado, buscando la protección que aunque no necesitaba, anhelaba.
- Mas bien intentando remediar las heridas que los negocios de mi madre dejaron en Clarke. Pero...detalles.- fue la respuesta de Lexa.
La castaña no estaba de humor...pero Lena tampoco lo estaba: ella tenia un puto reloj corriendo sobre su cabeza.
-No tengo tiempo para esto. Kara voy a sacarte de aquí...
-¿Qué le ofreciste a mi madre, Luthor? Usar esa puerta tiene un gran precio...- interrumpió Lexa, se irguió cual alta, dando firmes pasos hasta la pelinegra.
Kara tragó saliva al ver aquel rostro transformarse de amable anfitriona a peligroso demonio. Luthor se colocó delante de Kara por instinto. El hermoso demonio de ojos verdes no se inmutó, solo avanzó hasta detenerse delante de la vampira. Los ojos de Lexa se tornaron negros y Danvers dio un respingo, llevándose las manos a la boca. Lena levantó el mentón, no permitiendo que la Comandante le intimidase.
- No me pidió nada...- respondió Luthor.
La batalla de miradas entre ellas, se volvió una guerra...una que terminó cuando Lexa le sujetó la muñeca a Luthor y clavó su vista en el símbolo de infinito que había sido colocado en el antebrazo de la vampira. Lena se zafó del agarre con furia, utilizando su otra mano para cubrir la marca con su chaleco.
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Instintos
VampiroKara Danvers llega a National City con dos propósitos. Conseguir el trabajo ideal y apoyar a su hermana en su decisión de ser madre. Todo parece desarrollarse de forma perfecta hasta que llega esa noche. La noche en la cual fue mordida por una ¿vamp...
