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Todo su cuerpo dolía. Sentía sus músculos tensarse cuando movió las piernas. Al fin, Akaashi pudo llegar al banco mas cercano de la pista y se sentó en él mientras soltaba un suspiro. Las prácticas le estaban dejando agotado. Su compañero se acercó a hablarle y se sentó a su lado.

─El entrenador está muy estricto. Ya hemos perdido el torneo, ¿por qué tanto empeño en seguir practicando?─ se quejó mientras se secaba el sudor con una toalla. Akaashi se limitó a encogerse de hombros sin saber que responder. ─¿Has decidido ya a que escuela superior vas a ir?

─Pues... No lo sé. Supongo que al Fukurodani, o puede que al Suzumeoka.─ Su amigo le miró frunciendo sus cejas.

─¿De verdad lo estás pensando si quiera? Has conseguido una recomendación para Fukurodani, puede que el volley no te interese mucho, pero el nivel académico de la academia Fukurodani es muy alto también, ir allí es un pase seguro para una buena universidad.

─Bueno, sí. Supongo que tienes razón.─ El otro le puso la mano en su hombro.

─Siempre te dejas llevar por los demás, Akaashi. Está bien que sigas mis consejos, pero deberías elegir tú mismo. ¿No hay algún sueño o motivación que te guíe a elegir?

Akaashi de quedó en silencio por unos instantes. ¿Algo que le inspirara? No es que no se lo hubiera planteado antes pero nunca había encontrado una respuesta clara. Suponía que seguir con las expectaciones que los demás tenían sobre él era suficiente. No es que el no tuviera personalidad u opinión propia, es sólo que no sentía que tuviera ninguna meta o sueño por cumplir. Podría sonar triste o monótono, pero para Akaashi estaba bien. Hacer feliz a su familia y compañeros era suficiente para él. O al menos de eso se intentaba convencer a sí mismo.

─Lo pensaré luego. El entrenador nos llama.

Los dos chicos se fueron junto al resto del equipo. Después de varios ejercicios para entrenar sus saques por fin les dejó ir. En los vesturios, cuando Akaashi se disponía a irse, dos de sus compañeros le detuvieron.

─¡Eh, Akaashi! ¿Te vienes con nosotros? Hay un par de partidos de escuela superior jugándose ahora en el gimnasio que hay unas calles mas abajo.─ El más alto le enseñó un folleto con los horarios de los partidos.

─Además creo que el Fukurodani está allí jugando. ¿No es allí de dónde te han enviado una recomendación?─ preguntó el otro compañero. Akaashi asintió. ─Pues está decido, ¡nos vamos!

Los tres compañeros andaron un par de calles hasta llegar al ya mencionado gimnasio. Mientras entraban Akaashi podía ver eslóganes y banderines de todas las escuelas que jugaban allí ese día, gente de un montón de regiones de Japón distintas. Los nacionales eran realmente algo distinto. Su escuela media no había conseguido pasar de los regionales, y no es que le importara demasiado ganar, pero al ver a toda esa gente allí reunida para ver a los de escuela superior no podía evitar preguntarse que pasaría si ellos hibieran llegado a más. Sus compañeros iban charlando pero no estaba haciendo caso realmente a su conversación. Mientras estaba ensimismado en sus pensamientos llegaron al fin a la cancha.

Y entonces lo vio.

─Akaashi, ¿nos sentamos por ahí?─ sugirió uno de los compañeros señalando hacia un lado. Al ver que no obtenía respuesta se giró y vio que Akaashi se había quedado unos pasos detrás de ellos, mirando con ojos abiertos al partido enfrente de ellos. ─¿Akaashi?

Pero Akaashi no estaba escuchando. Su mente ahora mismo sólo estaba concentrada en aquel chico. Pelo grisáceo, ojos avellana y voluminosa espalda. Aunque más que en su aspecto físico, estaba concentrado en su pasión, en su juego de piernas, en como gritaba y remataba cada balón como si se dejara la vida en ello. Aquel chico irradiaba un aura especial, desde las gradas podías sentir su pasión y la fuerza con la que jugaba.

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⏰ Última actualización: Mar 19, 2020 ⏰

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no one left ✧ bokuakaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora