OLVIDARSE

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Es difícil alcanzar lo nuevo si no dejas atrás lo viejo, por eso es necesario olvidar ciertas cosas que guardamos en nuestra mente que no nos permite avanzar. Hay personas que no pueden levantar vuelo porque tienen demasiado peso sobre sus hombros, hay mucho lastre del pasado que no les permite volar. El texto bíblico sugerido dice: “olvidando ciertamente lo queda atrás”.

Hay personas que piensan que la única manera de olvidar el pasado es ignorarlo, sin embargo es necesario enfrentarlo. Muchos creen que pueden meter la cabeza debajo de la tierra, como el avestruz, y así los problemas se acabarán, pero cuando sacan la cabeza, el mundo sigue estando allí, al igual que el problema. 

Dejar atrás el pasado no es ignorarlo, sino enfrentarlo. Muchas veces el pasado puede dejar heridas dolorosas en nuestro corazón. Lo vivido a veces dejan recuerdos que nos ayudan a tener memoria para no volver a equivocarnos y caer en los errores que ya cometimos, a no reincidir, a ser mejores personas. Sin embargo, necesitamos dejar atrás los dolores, al igual que los malos recuerdos, porque un alma herida, difícilmente pueda acceder a las nuevas cosas que Dios tiene para su vida. Es hermoso saber que cuando Jesús toca tu corazón, lo acaricia con bálsamo sanador y cura tu herida. 

Creer en Dios no es la exención a los problemas, ni la vacuna que los previene. Sin embargo, es maravilloso tener la seguridad de que en medio de las dificultades, Dios estará contigo. Quizás en este año alguien ha tenido un revés fuerte económicamente, ha sufrido un accidente, un robo, o hay marcas emocionales, temores e inseguridades que se han desatado. 

Si has vivido algo angustiante durante este año, debes saber que Jesús quiere sanar el dolor de tu corazón. Él puede quitar toda amargura, toda tristeza del pasado y hacerte libre. Suelta el pasado y olvida lo que quedó atrás, déjate alcanzar por lo nuevo que Dios tiene para tu vida.

¡Resuelve tu pasado para avanzar hacia el futuro!

Osvaldo Carnival


Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer.
Filipenses 3:13 TLA

Dios sanó las heridas de los que habían perdido toda esperanza.
Salmos 147:3 TLA

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