único

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Gateó sobre sus piernas hasta dejarse caer suavemente en su regazo, sonriendo por el jadeo que robó de los rojizos labios ajenos. Mordiéndose el propio, rodeó el cuello del moreno con sus delgados brazos y comenzó con un sutil movimiento de caderas que hizo maldecir al contrario.

Erick sabía que involucrarse con el hermano mayor de su mejor amigo quizás la traería más problema, comenzando por el hecho de que Joel le llevaba diez años y ops, tal vez olvidó que tiene una esposa muy enamorada de él. Pero hey, no lo culpen, Joel había ido solito directo hacia sus piernas. Además, no tendría por qué tener piedad por su esposa, es decir, miss culta podía ser cualquier cosa menos agradable.

¿Cómo comenzar a describir a la esposa de su amante? pues, creo que decir lo presumida y arrogante que resultaba ser es un buen comienzo para iniciar con la breve descripción de la castaña. Oh, y que también hablamos de su hermana es un dato bueno para añadir. Ya saben, el típico trato de: por dios, Emilia, que hermosa estás, me encantan tus uñas. ¿Ya te recibiste? y cuando se trataba de él era un: No cambias más, ¿cierto? ¿En serio piensas estudiar fotografía? que fracaso. Es verdad que detestaba a la mujer con quien compartía lazos sanguíneos, pero no por eso había decidido meterse dentro de los pantalones de su esposo.

Bueno, quizás un poco sí sea por eso.

¡Vamos! la mujer adoraba sacarle en cara sus costosas prendas, su lujosa casa ubicada en uno de los mejores sitios de la ciudad y su -no tan- perfecto marido. Siempre diciéndole ¿lo ves? jamás podrás tener lo que yo logré. Erick quería reírse en su cara en cada cena familiar de los domingos, cuando de forma distraída subía su pierna lentamente por los muslos del acompañante de su hermana, quien con una pequeña señal lo tenía en cuestión de minutos esperando por él en el baño del segundo piso. Justo como ahora, que mientras Miss culta daba su discurso de: motivos por los cuales soy pura perfección, Erick tenía a su marido sentado sobre el retrete con él encima haciéndole gemir.

Sintió las manos del hombre recorrer desde sus muslos hacia las mejillas de su trasero, las cuales apretó tirando más de él hasta que no quedo espacio existente entre ambos cuerpos. Erick gimió y escondió su rostro en el hueco del cuello ajeno, comenzando con pequeños besos húmedos en la morena piel que no tardaron en tornarse un tanto desastrosos cuando Joel deslizó unos de sus dedos en su estrecho interior. Mordió suavemente la piel entre sus labios, recibiendo un golpe en su trasero como reproche.

"Silencio, cielo." ordenó Joel cuando de los labios de Erick escapó un ruidoso gimoteó. El chico se apartó tan solo unos centímetros dejándole a la vista el desastre hermoso que era su rostro; ojos verdes húmedos, labios hinchados suplicando por ser abusados y las pequeñas lágrimas que bajaron por sus pómulos sonrojados, dios, Joel no podría soportar mucho tiempo más con semejante imagen frente a él. Por lo que deslizó dos dedos más de golpe en la entrada del muchacho, sacando su miembro por la bragueta de su pantalón de vestir. Erick lo rodeó con sus brazos cuando retiró sus dedos y lo presionó cuando, de forma lentamente tortuosa, se adentró en él hasta la mitad. El resto ingresó de golpe, haciéndole voltear los ojos por la maravillosa oleada de placer que se produjo en su vientre.

"Más, más" pidió, abalanzándose sobre su boca cuando comenzaron los rudos movimientos contra su cuerpo. El beso era descuidado, gemidos ahogados entre chasquidos y mordidas que solo creaban más evidencia en ambos rostros de su pequeño secretito. Joel se detuvo de un momento a otro, dando dos leves palmadas en el trasero del chico, Erick no necesitó de más para juntar toda la fuerza posible en sus piernas y comenzar a dar rápidos y cortos saltitos sobre el pene del hombre, quien lo sostuvo firmemente de la cintura ayudándole a profundizarlo. Cada penetración golpeando directo en su punto dulce, haciéndole pedir más en susurros que se perdieron entre los labios entreabiertos de Joel, estos viéndose malditamente tentadores incluso cuando los besó millones de veces, aún así jamás se cansaba.

Enredó sus piernas en las caderas de Joel cuando este se levantó llevándolo consigo, lo apoyó contra la pared y lo jodió como tanto necesitaba. Erick no podía aguantar más, lloriqueando y gimoteando con desesperación al sentir como una mano morena tomaba su miembro para darle un doble estimulo. Su cuerpo entero tembló, agradeció el estar siendo presionado contra los azulejos rosados del baño de su madre, de no ser así posiblemente hubiese caído cuando sus piernas fallaron. Como pudo comenzó a empujar sus caderas para encontrarse con cada embestida del hombre, apretando de vez en cuando su entrada para sentir como Joel maldecía empujando con mucha más fuerza. Seguramente tendría las manos ajenas marcadas en su piel durante un buen tiempo, pero poco le importaba cuando lo estaba follando tan condenadamente bien.

Si miss culta lo viera, posiblemente gritase algo como: ¡Oh dios, no puede ser!¡irán al infierno!

Jódete, miss culta. Pensó Erick, desfalleciéndose en los brazos de su amante cuando el orgasmo arrasó con él, siendo seguido por Joel, quien dio las últimas embestidas con una brutalidad que hizo llorar tanto de placer como de dolor al más pequeño.

"Estuviste perfecto, como siempre" le halago el moreno, dejando dos castros besos en cada párpado del chico, quien le regalo una hermosa sonrisa antes de bajar de sus brazos y comenzar a vestirse. Pudo sentir al hombre arreglando sus prendas a sus espaldas antes de volver a oír su ronca voz. "¿sabes? tu hermana jamás podrá compararse contigo."

Y eso, por supuesto que Erick lo sabía. Por eso mismo sonrió con autosuficiencia cuando volvieron a la mesa con la mirada de Miss culta posada sobre los chupones que decoraban su cuello.

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⏰ Última actualización: Mar 07, 2020 ⏰

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Hey miss culta ↳ JOERICK OSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora