Se encontraba siendo abusado y tomado por el que se hacía llamar su novio.
Llegó furioso del trabajo pues perdió un gran contrato que lo podría llevar a la cima de la riqueza.
Al final del día cuando regresó a casa se encontró con su chico.
Tan sumiso, tan vulnerable, pero no le importo.
Sin despecho comenzó a profanar la entrada del menor, importandole poco si le daba placer o no.
Llegó un punto donde el castaño dejó de sentir y sólo se inmuto a callar, pues sabía de antemano,
que sólo aquellas cuatro frías paredes eran testigos de su sufrimiento en estos momentos.
El sólo quería acabar con su sufrimiento que por mucho tiempo aguanto.
