A Naruto no le gustaban las serpientes.
La aseveración no era exacta: las odiaba con todo su ser. Y ahora se hallaba frente a dos pupilas verticales y fijas, que le sonreían siseando a una distancia de dos metros desde el suelo.
Por favor.
Aquello era antinatural. Esos bichos repelentes no le sonreían a nadie, salvo para dejarlo aturdido antes de tragárselo. En la autorizada, aunque poco documentada, opinión del Uzumaki, su meta en la vida era hundirle los colmillos a cuantas criaturas no pudiesen engullir de un bocado. Desde esa perspectiva no había nada que temer: aquella cosa tenía toda la pinta de poder zamparse dos o tres Narutos de golpe, sin tener siquiera que abrir mucho la boca.
—No te quedes ahí como un pasmarote y entra —le reprochó Sasuke desde atrás. Empleando esa desagradable arrogancia que se manifestaba cuando estaba impaciente (y también cuando no lo estaba), le dio un empujón para apartarlo.
El más joven de los Uchiha anduvo en dirección a la enorme serpiente que se erguía amenazante en el centro del vestíbulo y les cerraba el paso. Naruto admiró la serena elegancia de su amigo, al hacer un autoritario ademán para que aquella bestia se desplazase. Su mirada recorrió el esbelto brazo hasta la muñeca y la mano pálida de largos dedos y sintió un estremecimiento. En aquel lugar apestoso, la temperatura no era inferior a cuarenta grados; su temblor no tuvo que ver con el frío, sino con ciertos pensamientos turbadores que rondaban su mente desde que despertó esa mañana.
Ante el gesto, la gigantesca serpiente se retiró, agachando su cabeza triangular en señal de sumisión y ondulando hacia la izquierda. Naruto aprovechó que el repulsivo bicharraco se había plegado como una cuerda caída para correr a ponerse a salvo cerca de Sasuke. Éste suavizó la mirada al posarla en el reptil, reminiscencia de unos tiempos lejanos pero no olvidados, y continuó hacia el interior. Naruto lo siguió, intentando no desnucarse mientras doblaba el cuello en giros bruscos de un lado a otro. Los pasillos sofocantes, lóbregos y malolientes, estaban acondicionados para que los frioleros reptiles campasen a sus anchas. A intervalos de dos o tres metros, oía un cascabeleo o un siseo prolongado, y descubría por el rabillo del ojo una cola que reptaba por el suelo entre sombras.
—Me estoy cociendo vivo... —protestó Naruto, mientras se ensanchaba el cuello del jersey y se abanicaba con el canto de una mano—. Podrías haberme advertido de que este puticlub está lleno de serpientes. En el desayuno hablaste de un prostíbulo temático sobre... ofi... ofidios, y creí que te referías a personas con corbata y maletines como los Números. Lo de montárselo entre culebras es directamente vomitivo. —Hubo una larga exhalación—. En fin, cada uno es cada uno... A otros nos pone cachondos que nos miren.
Sasuke, al frente, apretó los labios para no sonreír en correspondencia a la flamante y pervertida sonrisa que con toda probabilidad mostraría la faz del rubio a sus espaldas.
Naruto había despertado tarde y solo en su cama. Su acompañante lo había dejado dormir, previendo que estaría más cansado de lo normal después del entusiasmado despliegue exhibicionista de la noche anterior. Al acudir a la cocina, cautivado por el olor divino que se respiraba en la casa, se encontró con que a su anfitrión le había apetecido desayunar ramen. Tras verlo aparecer, el moreno había repartido el contenido del envase en dos cuencos y había plantado uno de ellos frente a un tiburón blanco de ávidos ojos azules. La boca de Naruto acumulaba su tercera hilera de dientes triangulares.
Mmm... Cuando el sublime sabor llegó hasta sus papilas gustativas, lo paladeó con el mismo deleite que si se tratase del más exquisito manjar que había degustado. Y lo era.
Porque aún no había probado el sabor de Sasuke.
"Hoy no...".
Ayer no. Muy bien. Pero hoy...
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HOLLOW
FanfictionNi siquiera la muerte es un obstáculo aceptable para que el decidido Naruto abandone su persecución infatigable de Sasuke. Aunque tener que adentrarse en el Infierno más extraño imaginable para recuperarlo sea un inesperado inconveniente... -¡Esto...
