CAPITULO I: ¡El experimento!

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Era una tarde fría de noviembre, donde no daba bien el sol, las hojas de el otoño caían y se dejaban llevar por el aire que pasaba.

—Nathalie, ya te vas— escuche desde el fondo a uno de mis colegas que me llamaba.

—Claro.—

—Estas mas fría que el día, anda anima te no seas gruñona.—

—Mi estado de animo no depende de lo que pienses de mí, a demás tengo que irme temprano— le dije enojada pensando que me dejaría en paz.

—¿Puedo saber el por qué?—

—Eso no es de tu incumbencia —

Tome mis llaves y salí de la oficina. No tenia pensado decir mas nada... Sin embargo el me siguió.

—acaso le tienes miedo al Besta—

Seguí caminando mas rápido sin decir nada, buscando una manera de escapar a sus preguntas.

—Solo deja me en paz— le grite y proseguí bajar las escaleras y salir del edificio

Era fastidioso, pero igual no era la primera vez que me pasaba... No entiendo que me veían solo era una chica normal, no destacaba tanto en el trabajo, ni tenia los mejores rasgos, pero no era la primera vez que me pasaba, siempre era el mismo compañero que me insistía para hablar, no sabia el propósito que el quería, pero igual no quería hablar con el, en un principio parecía que solo quería un favor normal en el trabajo, y yo como tonta, lo acepte.

Nunca he sido muy buena para entablar una conversación con ningún hombre, lo que he logrado hacer, es solo mirar con miedo cuando me hablan, pero cuando de trabajo se trata no tengo inconveniente, puedo hablar con normalidad si es de trabajo. Pero cuando cambian de tema no logro responder, tal vez suene raro pero así soy yo.

—Al fin me deshice de el— dije estando a la puerta de mi auto.
—¿Deshacerte de quién?—

Brinque de el susto y al darme la vuelta allí estaba una de mis compañeras de trabajo mirándome fijamente.

—Santo cielo, Brenda— dije de el susto

—No tienes por que asustarte, no soy peligrosa— dijo mientras se le escapaba una risa en tono algo burlón.

—Eso lo se, pero no te le tienes que acercar a los demás por la espalda de esa manera, casi me da un infarto.

Se me quedo viendo sin decir una sola palabra mientras yo respiraba de manera que me calmara. —¿por qué siempre te vas temprano Nath? Es que acaso conseguiste un novio, y tienes que llegar a atenderlo.—

La mire a los ojos fijamente —Brenda no tienes que ir con bromas, sabes muy bien los que me pasa, cuando de entablar relaciones con el sexo opuesto se trata.—

—sabes querida hay algo que me he preguntado durante mucho tiempo, nunca me has contando el por que te alejas de los hombres de esa manera—

—Ya te he dicho que eso no es muy importante, además no tiene relevancia—

—Claro que lo tiene, no tienes que ser tan frívola, Claro que tiene importancia—

—Brenda..— la observe

—¡Ok! ¡ok! No pregunto mas—

—Gracias— me di la vuelta y procedí a abrir la puerta del piloto de mi auto.

—A veces pienso que eres lesbiana— dijo entre muelas.

Las palabras me fueron sorpresa y exclame de una manera que parecía una risa.

Entre Ustedes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora